26 Sep. 2020 | 20:58
26 Sep. 2020 | 20:58
Opinión

Estado de Pandemia II

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  • Sobre el estado actual de “la cosa”, a casi seis meses de la irrupción de la pandemia de COVID-19, el acción del gobierno y el rol desestabilizador de la oposición.

    Inentendible. Quema de tapabocas en el Obelisco.
    Inentendible. Quema de tapabocas en el Obelisco.

    "Dos cosas son infinitas: la estupidez humana y el universo;
    y no estoy seguro de lo segundo"

    Albert Einstein

    ¡La otra cara de la tortilla! Siempre los peronchos fueron calificados por la clase dominante como brutos, ignorantes y chorros. Quienes criticaron, demostraron que son peores en grado superlativo, puesto que han tenido oportunidad de educarse en institutos privados de “más alto nivel”, sin embargo destruyeron el país, no aprendieron. La realidad nos muestra a los zafios que ejercieron el poder; para ellos somos cosas, piensan que el dinero y el linaje legitiman sus tropelías; la ley, es para ellos un papel que sirve para regular la conducta de los de abajo. Ellos, obeliscanos por naturaleza, piensan que la civilización termina en la Gral. Paz y después de allí, hay solo desierto, salvajes y mucha tierra para hacer negocios; pero ante la “huesuda”, todos somos iguales, a lo sumo con su dinero, podrán tener un gran funeral; pero hay detalles, no podrán usar la creditcard dorada, ni disfrutarán del grandioso espectáculo en su homenaje.

    Análisis de la conducta. El Ego o el Yo, tiene varios mecanismos de defensa para aliviar los miedos al enfrentar la realidad que lo amenaza. La negación y la proyección, son en estos momentos los empleados por la población que desobedece las recomendaciones de aislamiento. Se manifiesta el primero ignorando las recomendaciones diciendo “a mí no me va a pasar o decir el coronavirus no existe”, elimina sí, de su pensamiento la amenaza; o proyecta eso, culpando a otros de la situación que se vive. Los argumentos son muchos, el tema económico, uno de ellos. Importante para la supervivencia, pero también es necesario decir que el Estado se está ocupando con mucho esfuerzo; si bien la ayuda todavía no ha alcanzado a todos, está en camino. La desobediencia es inducida por los medios, que no paran con el discurso de odio. Mientras, Mauricio Macri dirige todo desde la clandestinidad, otros son los cabeza de turco. Hay solidaridad aceptada por el grueso de la población, demostrada con el aislamiento y la distancia social, a diferencia de los otros que juegan con fuego (se creen invulnerables) y ya, hay muchos “quemados” que pasaron al recuerdo. “No hay mejor que un susto para refrescar a un mamao”. Verdad martínfierrista, cuyos ejemplos pueden ser Pato, Baby o Eduardito, grandes denostadores de las medidas de prevención.

    Ineptitud política. Se puede poseer dinero y poder, pero eso no es para cualquiera. El ejercicio del poder lleva una preparación. Por algo hay escuelas para conducir, sea política, empresarial, sindical o militar; en honor a la verdad, conductores, nacen apenas uno o dos por siglo. Por lo tanto, en el aprendizaje es necesario el cultivo del intelecto en grado sumo; saber una solución no es suficiente, sino el “cómo” llevarla a la realidad, cómo sumar voluntades, encontrar al hombre adecuado para cada función, y lograr el bien común, que por sobre todas las cosas, es la cuestión. De hecho no se es líder por designación o elección; se puede incrementar el carisma de manera artificial (necesario, no es suficiente), pero no da resultado. Lo demuestra la realidad del mundo actual y los últimos cuatro años en nuestra Patria.

    Sacachispas vs FMI. Los augures-fenicios del establishment fallaron en todas sus predicciones. Muchos se relamían ante el potencial fracaso del joven ministro. Su férrea labor, aunque prolongada, tuvo sus frutos. Gran dosis de conocimiento y patriotismo (aunque suene raro), fueron el motor de esa extenuante misión. La oposición, carente de coherencia y de fósforo, se empeña en poner mil obstáculos para lograr herramientas legales necesarias para la reconstrucción de la Patria. Es nada más que la lucha contra un sistema y sus representantes locales que todo lo mercantiliza, que aún no aceptan la derrota de octubre del 2019.

    Lo que se viene. Será sudor y angustias, éstas irán menguando a medida que el aparato productivo se reactive. Es necesario recordar constantemente a los traidores a la Patria seriales. Aunque la unión no sea perfecta, siempre será mejor que la división, ésta nos hace vulnerables ante un enemigo poderoso. Aprendamos de él, así como de las nefastas experiencias vividas. Ud. ciudadano ¿qué piensa? ¿le gusta quemar tapabocas, contagiar con grandes posibilidades de perder familiares, incluso morir, o se cuida hasta que se aclaren las cosas? Y digo, los negadores ¿deberían renunciar a ser atendidos si se enferman?

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