25 Nov. 2020 | 07:22
25 Nov. 2020 | 07:22
Opinión

Al pan, pan… y al vino, vino

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  • El autor reflexiona sobre las campañas anticuarentena a siete meses de la pandemia y con altos niveles de contagio en la actualidad, pese a los esfuerzos sanitarios del gobierno nacional. La corrida cambiaria y los embates mediáticos, también son parte de esta entrega.

    "...lo no puedo concebir es que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero
    para humillar a su Patria y reducirla a una condición peor… tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer”.

    Carta de San Martín a Rosas, 10 de julio de 1839

    Hablemos sin saber. La campaña anticuarentena desde el principio, tuvo como objetivo socavar la autoridad del nuevo presidente. Muchos, sino todos hablaban con un “conocimiento” fundado en la “experiencia” de defender intereses económicos, no teniendo en cuenta el bien más preciado: la vida. Se habló de incentivar el miedo, de infectadura, de privación de la libertad, etc. Una vez logrado el objetivo de que la gente desobedeciera, aumentaron los casos a altos niveles. Entonces se habló del fracaso de la cuarentena. Esta aparente contradicción o “gataflorismo” no es tal, sino es el refuerzo de la embestida mediática contra el gobierno.

    Las consecuencias. Omitir el uso del tapaboca o eludir el distanciamiento social, produjo un aumento desmesurado de casos, llegando en algunos distritos el colapso del sistema sanitario y más grave aún, la pérdida de vidas que incluyen médicos, enfermeros y otros auxiliares, personas que no se forman de un día para el otro y la consecuencia inmediata es la carencia de reemplazos. Aun así, continúan los desafíos a las medidas preventivas y ya vimos personajes conocidos que padecieron el pasaje por terapia Intensiva en estado de coma conectado a un respirador y una tortuosa recuperación, mantenerse en la misma tesitura estúpidamente desafiante (no aprendieron nada). Tampoco aflojan los detractores de tales medidas de prevención, cuando ninguno de ellos, han pasado ni siquiera cerca de la Facultad de Medicina. Estos, forman una cohorte afectados de EPC (Estado de Pelotudez Crónica).

    La corrida del dólar. Las presiones de aquellos que les interesa devaluar para quitar sustento político al gobierno, están en su salsa (los enemigos externos y los locales). Según los entendidos el dólar (paralelo, blue o negro, según época) no incide realmente en la economía, sino que su efecto es sobre aquellos que sufren EPC y estos (los formadores de precios), aumentan los bienes de consumo haciendo pingües negocios perjudicando al ciudadano de a pié y a la economía del país. Se aclara que a mayor actividad del mercado interno, es mayor la demanda del famoso billete color verde coima; los mismos se emplean para la adquisición de insumos usados en la producción de bienes de consumo, que se compran a precio oficial en los bancos, no en las cuevas: más simple, se aprovechan, perjudicando a todos los ciudadanos y a la patria, por un interés personal y de clases.

    Ocultando noticias. No es casual que se escondan situaciones positivas. La realidad económica del interior muestra una creciente actividad en PyMEs que se dedican a la venta de materiales de construcción. Y sabemos, que la construcción hace mover la economía. Falta aún la obra pública. La actividad económica se ha incrementado, automotores se venden en el mercado local y se exportan, además de las exportaciones tradicionales con superávit en la balanza comercial; pero se difunden falsas noticias, e infunde el desaliento. Todo eso tiende a la manipulación para presentar una situación, que no es tal; si bien no es la ideal, se hace todo en beneficio de los grandes del establishment que pretenden liberalizar todo empobreciendo más a las clases media y baja, algo que ya sabemos.

    Divide et impera. Primero el sometimiento español, luego las guerras civiles, siguiendo un estado de semicolonia inglesa; siempre tratando de dividirnos, de endeudarnos para mantenernos sojuzgados. En momentos en que hemos tocado fondo, es necesario unirse. Sudor y mucho esfuerzo, cada cual en el lugar que le toque. Las acechanzas, los traidores, los mercaderes del odio, existen; hay que seguir perseverando en el objetivo hasta que la Patria se libere del inmenso lastre que posee. Los mercaderes que gobernaron desde el 2015 hasta el 2019 no lo harán, tampoco los traidores. Nadie lo hará por nosotros. ¿Qué piensa ciudadano? ¿Cree Ud. que no vale la pena hacerlo? ¿O es Ud. de los que luchan?

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