28 Sep. 2021 | 01:00
28 Sep. 2021 | 01:00
Análisis

Hay que eliminar la distinción de sexo en el DNI y en la jubilación

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  • El Gobierno presentó el documento no binario. En paralelo, modificó por decreto la ley previsional profundizando los diferentes tratamientos. Estas decisiones son contradictorias y muy improvisadas. Casi inmediatamente aparecieron los primeros rechazos y con el tiempo se producirán enormes costos.

    La improvisación en política pública tiene altos costos sociales.
    La improvisación en política pública tiene altos costos sociales.

    Informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino -IDeSA-

    El Gobierno nacional dictó un Decreto de Necesidad de Urgencia (DNU) modificando parámetros del sistema previsional. La norma tiene 75 considerandos y se publicó un sábado, posiblemente tratando de disimular la irregularidad de modificar reglas estructurales del sistema previsional con un instrumento legal endeble.

    Concretamente, el DNU establece que se reconocerá un año de servicio jubilatorio a las mujeres por cada hijo nacido vivo. Si el hijo es adoptado se reconocerán dos años de servicios. Si la mujer además cobró durante al menos un año la Asignación Universal por Hijo (AUH) suma dos años más de servicios a los que les corresponda. El objetivo es compensar la inequidad que se produce cuando las mujeres dejan de acumular aportes previsionales debido a que se retiran del mercado laboral por la maternidad.

    No hay discusión en torno a que las normas previsionales tienen que reconocer años por los hijos. Por diversas vías en todos los países desarrollados es un tema que se tiene en cuenta. La duda es si el diseño que estipuló el gobierno argentino será efectivo. En este sentido, según información publicada por la Secretaría de Seguridad Social, entre los años 2018 y 2020 se jubilaron unas 286 mil mujeres de las cuales:

    ---) El 83 % accedió al beneficio sin cumplir con el mínimo de 30 años de aportes gracias a las moratorias.

    ---) De estas mujeres, aproximadamente el 8 % se jubiló con más de 20 años de aportes “comprando” años de servicios con las moratorias.

    ---) El 92 % restante se jubiló con menos de 20 años de aportes “comprando” el resto con las moratorias.

    Estos datos muestran que la mayoría de las mujeres llegan a la edad de retiro con muy pocos años de aportes. Por lo tanto, reconocer uno o dos años de aportes por hijo no les cambiará la situación ya que de todas formas no llegarán a los 30 años de aportes que exige la normativa previsional actual. El DNU termina siendo un anuncio muy ostentoso frente a la degradada situación laboral que sufren las mujeres.

    En paralelo, el Gobierno anunció que los documentos de identidad deben llevar una marca “X” cuando la persona no se reconozca en el sexo femenino o masculino. Esto implica que las personas que no desean definir su sexo tendrán que gestionar ante el Registro Civil una nueva partida de nacimiento y con ella solicitar el cambio de DNI.

    Se trata de un trámite que llevará mucho tiempo y esfuerzo instrumentar. Aun suponiendo profesionalidad y rapidez, igualmente resultará costoso, burocrático y poco empático para las personas involucradas. Esto es lo que subyace en el intempestivo planteo que uno de los “beneficiados” con la “X” que participaba del anuncio oficial le hizo al Presidente.

    Las formas y los diseños con que se instrumentaron el reconocimiento previsional por hijo y la identidad no binaria desnudan mucha improvisación. Más sensato y eficaz sería eliminar la distinción de sexos en la identidad. Es decir, disponer que el DNI no defina sexo y unificar la edad jubilatoria para que todas las personas se jubilen a los 65 años.

    Para que el reconocimiento de años de servicio por hijo sea efectivo, hay que establecer que el haber previsional sea proporcional a los años de aportes realizados (es decir, flexibilizar el rígido requisito actual de 30 años de aportes como mínimo). De esta forma, no habrá distinciones de sexo y habrá un efectivo reconocimiento jubilatorio a las personas que tuvieron y/o criaron hijos.

    La improvisación en política pública tiene altos costos sociales. La identificación con la “X” no soluciona la problemática de los que no quieren reconocer sexo. El DNU modificando la ley previsional no resuelve la problemática de la falta de reconocimiento por hijos y agrega inseguridad jurídica. En paralelo se agregan nuevas fuentes de conflicto y discrecionalidad. Por ejemplo, cuándo se presente una persona a jubilarse con una “X” en su DNI, ¿Se aplicará los 65 años como los varones, los 60 años como las mujeres o se partirán las diferencias en 62 años y 6 meses?

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