19 Sep. 2021 | 03:11
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Cine

“El ritual del alcaucil”: ¿Quiénes son los que olvidan?

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  • Los miedos se pasean entre las sombras de los desaparecidos, hay silencio donde debería haber voces…

    Una película de Ximena González.
    Una película de Ximena González.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) En el marco de la competencia de documentales latinoamericanos del 19º Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos (FICDH), tendrá su pre-estreno El ritual del alcaucil, una película de Ximena González.

    El film estará disponible, online y gratis, en http://www.imd-stream.org, del jueves 27 de mayo al miércoles 2 de junio.

    Además, la directora formará parte del Encuentro con Directores y Protagonistas, sobre Memoria y Derechos Humanos, a realizarse el viernes 28, a las 20, con la moderación de un representante de Memoria Abierta y los coordinadores de programación: Malena Bystrowicz y Natacha Bucatari. También serán películas invitadas: La Llorona; Atordoado y Eu Permaneço Atento.

    En las afueras de Buenos Aires existe un barrio construido alrededor de dos cementerios. Entre vírgenes y ofrendas paganas, los ancianos recitan memorias y olvidan fantasmas. Niñas y niños inventan su infancia con tumbas y hamacas.

    El olvido es un territorio donde se deslizan estas criaturas, que sienten pasar el tiempo, aunque ya no son parte de él. Los miedos se pasean entre las sombras de los desaparecidos, hay silencio donde debería haber voces y lo cotidiano se convierte en ritual.

    Un adelanto de El ritual del alcaucil, que tendrá su pre-estreno en el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos FICDH Del 27 de Mayo al 2 de Junio | Película disponible Online en imd-stream.org/film/el-ritual-del-alguacil/

    Publicada por El ritual del alcaucil en Miércoles, 26 de mayo de 2021


    El ritual del alcaucil transcurre en un barrio construido alrededor de dos cementerios, el Cementerio Municipal de Avellaneda y el Cementerio Israelita. Ahí nací y viví durante 30 años, a metros de las fosas comunes que negaron la identidad de jóvenes asesinados por el terrorismo de Estado y de las calles que vieron desaparecer a familias enteras”, dice la realizadora.

    Y recalca: “de este mundo surge la necesidad de cuestionar el modo en que se constituyen las memorias colectivas, a partir de un acontecimiento particular. En el año 2001, con un compañero de la escuela de cine, rodamos en el Cementerio de Avellaneda. Tomamos imágenes del osario común, de las tumbas rotas y de los fondos abandonados. Años más tarde, en 2009, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), reconoció el cuerpo del padre de mi compañero, desaparecido en 1977 por la dictadura cívico-militar. Lo habían hallado en una fosa común en el mismo cementerio, en el lugar donde, casi jugando, habíamos buscado imágenes del olvido”.

    “No pude evitar preguntarme cómo pude atravesar tantas veces el cementerio, sin que nadie me hablara nunca del horror que residía –o reside- en esas calles. Cómo podía ser que de repente el pasado me llegara desde lejos, cuando todo había sucedido frente a mi plaza, mi escuela, mi casa. Entonces también tuve que cuestionarme: ¿Quiénes son los que olvidan? ¿Cómo se construye ese olvido cotidiano? ¿Qué será aquello que olvidamos hoy y será punto ciego de la memoria mañana?”, sentencia la documentalista y licenciada en Enseñanza de las Artes Audiovisuales. (ANDigital)

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