02 Dec. 2021 | 06:50
02 Dec. 2021 | 06:50
Opinión

VAIO es sinónimo de trabajo y solidaridad entre trabajadores de la economía popular

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  • Cimenta la confraternidad de los vendedores ambulantes; ayuda a aquellos que ya no pueden trabajar y reparte comida para gente en situación de calle.

    Una de las tantas ollas populares de la era pandémica.
    Una de las tantas ollas populares de la era pandémica.

    En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, se da una situación que es a todas luces un contrasentido: cuando en las principales capitales de países del mundo se comenzó a contemplar la regularización y aceptación de la labor de los trabajadores de la economía popular; cuando hasta el Papa Francisco reclama que se atienda la difícil realidad de los excluidos y pide un salario básico universal, algo que también se reclama con insistencia aquí en la Argentina por parte de los movimientos sociales; y hasta el título de un diario hegemónico (La Nación) reza: “Por primera vez el Gobierno reconoce a los trabajadores informales y les allana el camino a la sindicalización” (6/8/2021), en el distrito porteño hay una ONG que pugna por que se prohíba el trabajo en la vía pública.

    Los trabajadores nucleados en VAIO (Vendedores Ambulantes Independientes de Once) que se organizan en el MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) y la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular) tienen motivos para sentirse disgustados frente a la proliferación de acusaciones y agravios que esa ONG y un minúsculo grupo de comerciantes les ha venido propinando en los últimos meses.

    Han estado presenciando esta campaña difamatoria en casi todos los noticieros televisivos y en programas de interés general. Y lo triste de esta situación es que a las audiencias televisivas y radiales no les llega otro mensaje que las descalificaciones (“los manteros son mafia”; “los manteros son violentos”; en Once los manteros “deben pagar” para poder desarrollar su actividad) y no hay segundos de cobertura televisiva, radial y gráfica para difundir el costado solidario que caracteriza el accionar de VAIO en el populoso barrio de Balvanera.

    Porque queda invisibilizada la solidaridad que existe entre vendedores ambulantes; la ayuda a manteros que por razones de salud y/o edad ya no pueden trabajar; el reparto de comida para gente en situación de calle y el funcionamiento a pleno de un comedor en Pichincha 282, sede de esta organización.

    El aire a disgusto, tristeza y malestar que envuelve a esta importante porción de trabajadores de la economía popular lo exteriorizó, en diálogo con ANDigital, Sabina Álvarez, quien cuenta con un puesto en la vereda de la cortada de Castelli a metros de Bartolomé Mitre y a una cuadra de Pueyrredón.

    “Dicen que somos mafia y hasta se sostiene la barbaridad de que en Once hay trata de personas, que no pagamos impuestos cuando en realidad todos y todas quienes habitamos este bendito país pagamos el IVA (Impuesto al Valor Agregado) cada vez que vamos a un almacén o supermercado a comprar productos de la canasta básica de alimentos”, enfatizó la vendedora ambulante.

    Por su parte, otra trabajadora ligada a VAIO, María Elena Barrocal, en una nota que concedió a Abran Paso Radio, aseveró : “Dicen que somos mafia pero nosotros somos trabajadores de la economía popular que estamos reclamando permanentemente que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires regularice de una vez por todas nuestra actividad”.

    Este tema de la regularización de la venta ambulante fue tema de debate en un encuentro promovido por la UTEP (Unión de Trabajadores de la Economía Popular), el MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) y VAIO, enrolada –insistimos- en esas dos organizaciones, que se realizó a comienzos de esta última semana en la sede de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) donde se abordó también la preocupación que existe entre todos sus trabajadores por tanta campaña contra el trabajo en la vía pública.

    María Elena enumeró más iniciativas solidarias en aquella nota radial. Precisó que en su Organización reparten 250 viandas (comida) por medio de una olla popular que realizan en Plaza Miserere, cuyos alimentos logran preparar gracias a la colaboración del MTE y la UTEP, más recursos que logran reunir entre vendedores ambulantes. De esto en los medios nada se dice porque el escándalo vende y mucho en la “caja boba”.

    También dio más datos sobre un tema citado en un comienzo, porque realizan colectas de dinero para pagar el alquiler y alimentos a personas que por edad o alguna enfermedad no pueden continuar trabajando. Hay más: toda vez que a algún trabajador o trabajadora de la vía pública les roban sus mercaderías o les son desguazadas por parte de personal policial, inmediatamente se corre la voz y se invita a los adherentes o pares (vendedores/as ambulantes) a realizar de forma voluntaria una donación para que los damnificados/as puedan volver a adquirir su mercadería.

    Un dato llamativo sucede con los senegaleses. Acompañan con fervor cada movilización del MTE, UTEP y VAIO y en entrevistas televisivas ponen el cuerpo y emiten opinión porque hace un par de años “nos sentimos respaldados y ya no se nos persigue ni golpea y no nos roban más nuestras pertenencias y mercadería como sucedía antes con operativos policiales”, señaló ante ANDigital el trabajador Khadim Sene, a quien sus pares llaman Bamba y tiene su puesto también en la cortada de Castelli entre Bartolomé Mitre y Rivadavia.

    MOVILIZACION DE TRABAJADORES Vendedores Ambulantes Independientes de Once protestaron contra quienes los “difaman y...

    Publicada por Vendedores Ambulantes Independientes De Once en Domingo, 7 de noviembre de 2021


    Hay que recordar que esos operativos de fuerzas de seguridad del GCBA el 17 de marzo del año pasado se cobraron una vida: la de Beatriz Mechato Flores. Fue atropellada por una moto cuando huía de los inspectores y de la Policía porteña para evitar que le incautaran la mercadería. En su memoria, cada vez que VAIO impulsa una concentración o movilización en Mitre y Pueyrredón los trabajadores de la economía popular despliegan una gigantesca bandera con la inscripción “Justicia por Beatriz”.

    Respecto de las denuncias infundadas de la ONG Buenos Vecinos, Bamba se queja de que “esa gente dice cosas muy feas de nosotros los vendedores ambulantes. Nosotros solamente nos dedicamos a trabajar para lograr el sustento para nuestras familias y nos sentimos apoyados por el MTE, UTEP y VAIO. Somos agradecidos de esta protección que impide que nos agredan las fuerzas policiales y nos roben nuestras mercancías”.

    Frente a la negativa del Gobierno porteño a convocar a una mesa de diálogo para abordar la problemática de la venta ambulante las organizaciones rectoras de la actividad en el marco de la economía popular MTE y UTEP a las que está enrolada VAIO responden con una incesante labor tendiente a organizar a estos trabajadores que están en su órbita.

    Se los registra, se impulsa una fuerte prédica de concientización sobre el respeto de los horarios en que puede comenzar a exhibirse sus productos (nunca antes de las 10 de la mañana y hasta las 18), la conveniencia y necesidad de mantener y dejar limpias las veredas al término de la jornada laboral y no ofrecer para la venta artículos o indumentaria y/o calzado que pudieran competir con los productos que venden los comercios. Y no ocupar durante el día las principales arterias: Corrientes, Pueyrredón y Rivadavia.

    Son acuerdos tácitos con las autoridades. Nunca se firmó nada. Pero existe una relación de buena convivencia y cada jornada exhibe al barrio de Once con funcionamiento de la actividad comercial a pleno incluida la labor de los vendedores ambulantes.

    De hecho, existe una muy buena relación con los comerciantes, quienes sostienen que con la proliferación de la venta ambulante Once ha ganado en un sensible aumento de la cantidad de gente que va a ese populoso centro comercial y por ende venden mucho más que cuando las veredas estaban despobladas.

    Por último, Hugo, comerciante que tiene dos locales uno ubicado en Castelli al 100, reseñó en diálogo con ANDigital: “Yo comencé en esta actividad como vendedor en la calle 30 años atrás. Me las sé todas. Vendí de todo. Siempre convivimos con el peligro de que nos decomisaran todo y terminar detenidos en una Comisaría. Antes era todo muchísimo más duro. Ahora está todo más organizado. Nunca podría combatir la venta ambulante si yo empecé en la calle a convertirme en comerciante. A los golpes”.

    Los vendedores ambulantes este lunes 15 de noviembre de 2021, a las 11.15 horas, ya están desarrollando su actividad a pleno. Tras una jornada de elecciones legislativas la mañana exhibe un barrio del Once con comerciantes, manteros y gente transitando sus calles en calma, hay huellas de cansancio por un fin de semana muy movido por el compromiso que invitó a no faltar ante el llamado de las urnas.

    Nos llamó especial atención un detalle en un puesto en la vereda, Altura Castelli 80. De los seis carteles desplegados con distintos precios de indumentaria y zapatillas, el viento dio vuelta uno que permitió que se leyera con letras bien grandes “No somos mafia”.

    Tienen todo previsto. A la hora de vender, se exhibe la parte con la descripción del artículo y su precio; y si hay que protestar o concentrar para reclamar se exhibe la otra cara del cartel para convertirlo momentáneamente en una pancarta: “No somos mafia. Somos trabajadores de la Economía Popular”; “Trabajar en la calle NO ES DELITO”; “Soy vendedor ambulante y necesito el sustento de mis hijos”; “Policía no me maltrates, sólo estoy trabajando”; “Mafia es tener a los trabajadores en negro”; “Queremos trabajar en paz y que se regularice nuestra actividad”.

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