29 Nov. 2020 | 02:33
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Este lunes

Falleció el reconocido científico y filósofo argentino Mario Bunge

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  • Había cumplido 100 años en septiembre de 2019. Contaba con más de 20 doctorados honoris causa, 4 profesorados honorarios y premio alrededor del mundo.

    MONTREAL-CANADÁ (ANDigital) A los 100 años de edad, este lunes por la noche murió el científico, filósofo y epistemólogo argentino Mario Bunge, en la ciudad de Montreal, en Canadá.

    En vida fue distinguido con más de veinte Doctorados Honoris Causa, cuatro profesorados honorarios, un Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 1982 –por la influencia internacional de su filosofía–, el Guggenheim Fellowship en 2009 y el Premio Ludwig von Bertalanffy en 2014.

    Fue profesor en la Universidad Nacional de La Plata de física teórica y filosofía, y también en la Universidad de Buenos Aires, aunque tras mudarse a su lugar de residencia hasta el último de sus días, en 1966, dio clases de lógica y metafísica en la Universidad McGill.

    Fue un permanente portavoz de las críticas a lo que él llamaba “pseudociencias”, entre las extrañamente incluía en un mismo grupo al psicoanálisis, el chamanismo, la homeopatía y otras medicinas alternativas.

    Durante una entrevista con el diario Clarín, publicada una semana antes de cumplir los 100 años, Bunge hablaba de la Argentina y de sus motivaciones para dejar el país en 1966: “El país no tiene tanta importancia como solía tener hace un siglo. Además hay centenares de miles de argentinos que han huido de las distintas dictaduras y de las crisis económicas y políticas. Las noticias de la Argentina no aparecen sino cuando hay grandes catástrofes: inundaciones, golpes de Estado”.

    “Hace ya media vida que vivo en Canadá. Me fui justamente por miedo a que me despertara la policía en la noche. Aquí me despertó la policía una vez porque había dejado el auto afuera y tenía un servicio de protección. Pero acá nunca he tenido miedo de la policía. Ese es uno de los motivos por los que escapé de la Argentina. Aún así, tengo muchos recuerdos y me quedaron muchos amigos allá. Me gusta mucho cada vez que vuelvo”, argumentaba.

    Igualmente tenía una mirada dual de nuestro país: “El único país en el que me encarcelaron, donde no pude conseguir trabajo por no tener documentos de identidad fue en la Argentina. Aún así tuve la suerte de ser nombrado profesor por concurso tanto de Física como de Filosofía. Tuve muy buenos alumnos con quienes mantuvimos diálogos muy interesantes y que me enseñaron mucho. Hice mis primeras armas en la Argentina. En un momento dado ejercí tres cátedras en tres facultades diferentes, en Buenos Aires y La Plata. Tuve una oportunidad única que no tienen los científicos y filósofos del primer mundo”. (ANDigital)

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