30 Nov. 2020 | 17:00
30 Nov. 2020 | 17:00
Emergencia sanitaria

Proponen alternativa vegetal como base para el desarrollo de la vacuna contra el coronavirus

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  • Es una idea-proyecto presentada por expertos del CONICET La Plata a una convocatoria nacional que busca soluciones a la pandemia. Se utiliza una especie denominada Nicotiana benthamiana, que no se usa en la elaboración de productos de tabaco tradicionales.

    LA PLATA-BUENOS AIRES (ANDigital) El principal desafío que afronta la comunidad científica internacional es la búsqueda de una vacuna contra el coronavirus. Mientras la atención mundial se centra en lo que puede ocurrir con la posibilidad más avanzada en la que trabajan expertos de la Universidad de Oxford, Inglaterra, otras 70 son las iniciativas experimentales que ha validado la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que se encuentran en etapa preclínica, cinco de las cuales ya se están probando en humanos.

    Desde el Instituto Tecnológico de Chascomús (INTECH, CONICET-UNSAM-asociado a CICPBA) acaba de surgir una Idea Proyecto (IP) en el marco de la convocatoria de la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) para el financiamiento de iniciativas que aborden la problemática del COVID-19, que propone la formulación de una vacuna a base de plantas –específicamente, una variedad del tabaco– para atacar la infección con SARS COV-2.

    “De acuerdo a la evolución de la actual pandemia, todo indica que esta infección podría persistir por varios años. En ese sentido, los esfuerzos por encontrar tratamientos adecuados son esenciales para asistir eficientemente a los casos graves en el corto y mediano plazo, pero a futuro lo ideal sería contar con una vacuna para prevenir esta enfermedad”, explica Marina Clemente, investigadora del CONICET en el INTECH y directora del laboratorio impulsor de la iniciativa.

    Y recalca: “es de público conocimiento que hay varios desarrollos en curso, la mayoría son a partir de cultivos de células de mamíferos que permiten obtener proteínas complejas, pero esto trae como correlato una serie de complicaciones”.

    “El desarrollo de las líneas celulares de mamíferos que se cultivarán para elaborar el fármaco y los procesos implicados son sumamente costosos y laboriosos; su manejo requiere personal técnico especializado; y esos cultivos son altamente susceptibles de contaminación con patógenos animales, lo que acarrea un incremento adicional en los valores de producción dado que el proceso debe detenerse y recomenzar para eliminarla. Adicionalmente, eso puede representar un riesgo para la salud humana, lo cual suma complejidad a estos procedimientos”, enumera la experta.

    La opción que propone el equipo del INTECH –una de las 710 IP que participan de la selección– es el desarrollo de plataformas de expresión de moléculas candidatas para vacunas alternativas a las disponibles en la actualidad, más económicas, versátiles y de manejo sencillo.

    Según comenta la profesional, “las plantas pueden ser cultivadas en un invernadero o en un laboratorio de bioseguridad. Los costos de su mantenimiento son bajos en relación con otros sistemas de producción basados en cultivo de células y pueden generar proteínas complejas al igual que las líneas celulares, pero de forma más barata. Además, su uso elimina la contaminación potencial del fármaco con patógenos animales, aumentando así la seguridad”.

    El laboratorio de Clemente tiene una amplia trayectoria en el uso de proteínas vegetales como base para la elaboración de vacunas. “Implementamos nuevas estrategias que minimizan la degradación de las proteínas foráneas y favorecen la estabilidad de los candidatos a vacunas. Este enfoque permite mejorar el valor de las plantas como biofábricas para los sistemas de vacunas, ya que favorece la estabilidad de la proteína candidata y potencia su función como vacuna en una plataforma de fabricación única, de bajo costo y de producción a gran escala”, comenta.

    Según cuenta la experta, en caso de aprobarse el proyecto lo que se proponen es utilizar una especie vegetal sobre la cual existe un amplio conocimiento científico: la planta de tabaco. La idea es producir en ella la proteína Spike del virus SARS COV-2, ligada a otra denominada de estrés térmico (Hsp90) presente en la propia planta: “esta funciona como un acarreador y estabilizador de la proteína que nos interesa y según nuestras investigaciones aumenta la eficiencia del proceso de producción en el tejido vegetal. Además, presenta una ventaja adicional ya que potencia la respuesta inmune del individuo que recibe la vacuna”.

    “La que se utiliza es una especie denominada Nicotiana benthamiana que no se usa en la elaboración de productos de tabaco tradicionales, y debido a eso es una de las más aplicadas en el desarrollo de biofábricas vegetales. Además no tuvo necesidad de desarrollar resistencia a muchos patógenos de plantas; germina y crece rápidamente; y la mayor parte de la planta está compuesta de hojas, y es allí donde se producen las proteínas”, concluye. (ANDigital)

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