24 Jan. 2021 | 10:34
24 Jan. 2021 | 10:34
Novedades editoriales

“Transradio”: ¿Qué se hace con lo que duele?

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  • Maru Leonhard presenta su primera novela, anclada en un ya inexistente Conurbano rural y surcada por los difusos recuerdos. Pese a sus dotes de bloguera -antes- y tuitera consuetudinaria -hoy-, la autora celebra las bondades del “libro objeto” y aboga por una larga vida al formato físico: “es irremplazable”, dice ante ANDigital.

    CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) “Espero que los libros físicos duren muchísimo tiempo más. La sensación que tuve cuando abrí la caja con las primeras copias me emocionó genuinamente por algo nunca vivido”.

    Quien habla es Maru Leonhard al referirse a Transradio, su primera novela de reciente aparición.

    “Ya de por sí es algo especial poder publicar. En papel es un plus. La concreción de un proceso larguísimo, coronar que algo que salió de mi cabeza pueda terminar en un objeto”, reflexiona en diálogo con ANDigital y recalca: “más allá de lo que me gusta el papel, estoy muy abierta a lo digital, todos los formatos suman algo a la lectura y a la escritura. Pero sí, el objeto libro es irremplazable, tiene algo romántico”.

    Huir de Capital. Regresar al pueblo de su infancia. Esa parece ser la única salida. Isabel no logra superar la pena inmensa que siente y seguir adelante, necesita irse. Sólo eso le pide a Martín, que se muden un tiempo al pueblo donde creció, a ese caserío al costado de la ruta rodeado de campo y nada más.

    La casa de sus padres, ahora sólo habitada por fantasmas, le despierta recuerdos que se mezclan con el dolor de los últimos meses, pero también con lo que su imaginación completó a lo largo de tantos años de silencio. La vez que casi se ahoga en una zanja, el último verano que vivieron allí, la noche de la inundación, el día en que vio a su mamá por última vez. En su búsqueda, de a poco, irá dejando entrar en su vida a los vecinos del pueblo.

    Con gran habilidad, Maru Leonhard logra descubrir en ellos eso que convierte a un personaje común en uno extraordinario y complejo, completamente alejado de cualquier estereotipo. Imperceptiblemente se irán transformando para Isabel en catalizadores de sus duelos, en la posibilidad de cotejar su memoria, de que le hablen de su madre, de encontrar cómo seguir, y así limpiarse el barro del dolor, cambiar la piel bajo el sol del verano.

    “El proceso de Transradio fue largo, en el medio hubo momentos en los que no trabajé en la novela. La primera versión fue en 2014 en una clínica de escritura con Julián López y Selva Almada. Fue rápida, luego intenté una corrección, pensando ver las fallas y estuvo descansando”, detalla la autora.

    Luego menciona la etapa de “ir buscando editoriales”, lo cual sin contactos “fue muy frustrante porque nadie contestaba y los pocos que lo hacían explicaban que no recibían originales”.

    “En 2017 Claudia y Andrés de la Compañía Naviera Ilimitada se interesaron y a partir de ahí me tomé un año para corregirla con Natalia Moret. Me entusiasmó todo lo que vieron, lo que había que trabajar, hicieron una valiosa lectura, muy atenta”, destaca en torno al rol de la editorial.

    En cuanto al contraste con la instantaneidad de las publicaciones digitales, la editora audiovisual y guionista subraya que “son cosas muy diferentes. Soy muy defensora de todo lo que suceda en las redes, uso Twitter muchísimo e Instagram en menor medida. Es otro medio, no se puede comparar. Tuve blogs y me sirvieron mucho para soltarme, no tener vergüenzas, ni miedo a mostrar”.

    Y sentencia el valor de “la cuestión instantánea, tener algo que decirlo en el momento y decirlo. Te hace un hábito de pensar en modo escritura”. (ANDigital)

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