27 Sep. 2021 | 07:44
27 Sep. 2021 | 07:44
IOMA no responde

“No tengo más medicación y no sé qué hacer”: El reclamo de un joven con fibrosis quística

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  • Lucas Dopazo tiene 34 años de edad y actualmente es director de la Escuela de Música Municipal de Coronel Pringles. Su vida depende de un medicamento que el IOMA y una droguería no le entregan.

    Lucas Dopazo.
    Lucas Dopazo.

    CORONEL PRINGLES-BUENOS AIRES (ANDigital) Lucas Dopazo es un joven de 34 años de edad que padece fibrosis quística y que en las últimas horas lanzó un reclamo público por sus redes sociales denunciando que la obra social IOMA y la droguería Stone Fly Salud no le están entregando el medicamento que lo mantiene con vida.

    Dopazo padeció durante décadas su enfermedad y el medicamento trikafta le permite mantenerse con vida a la espera de un trasplante bipulmonar, irremediablemente necesario para volver a tener una salud normal.

    En diálogo con ANDigital, este joven oriundo de Coronel Pringles y director de la Escuela de Música Municipal explicó que “hace 9 meses mi salud dio un giro que nunca imagine al comenzar a tomar 'trikafta', una nueva medicación importada y de alto costo económico”, e indicó que, de acuerdo a las estadísticas, una persona con fibrosis quística tiene una esperanza de vida promedio de 40 años, aunque con este nuevo medicamento ello se modificó radicalmente.

    “Pero, debido al retraso en la entrega por parte de IOMA y del proveedor Stone Fly Salud, tuve que saltear y disminuir las dosis que estaba tomando y ahora ya no tengo medicación para tomar”, comentó, desesperado, mientras señaló que “la complicación radica en que el tratamiento no puede ser interrumpido, ya que puede generarme un daño irreparable”.

    Al momento de explicar su decisión de denunciar, Dopazo ilustró que “es una medicación muy costosa. Como último recurso recurrí a dejar un mensaje en las redes sociales”, ya que en su perfil de Twitter posteó un video contando su padecimiento.

    “Desde lo judicial tengo un recurso de amparo con dictamen favorable, con sentencia firme, están todas las condiciones dadas, pero hay un problema entre IOMA y el proveedor y se pasan las responsabilidades entre sí; ya no sabía qué hacer y acudí a que las personas me ayuden a difundir el mensaje”, reveló.

    Respecto a la costosa medicación, el pringlense dijo que “el tratamiento para un solo mes cuesta alrededor de 3 millones de pesos. Es muy difícil generar una continuidad para que cumplan en tiempo y forma, y que nosotros no tengamos que suspender la medicación. Hace nueve meses que la vengo tomando, hasta ahora venían cumpliendo con los plazos, pero con el último proveedor que nos tocó viene todo muy demorado”, denunció.

    “Hace dos meses que vengo insistiendo y llegó el momento en el cual no tengo más medicación, y no sé qué hacer”, reiteró sobre su situación desesperada.

    Por último, Dopazo afirmó que “nosotros (los enfermos de fibrosis quística) no podemos interrumpir el tratamiento porque una vez que dejamos de tomar el medicamento empiezan a pasar los días y volvemos a tener los síntomas que poseemos naturalmente con esta enfermedad: falta de aire, más secreciones bronquiales, disminución de peso, etc.”.

    Es importante recordar que a través del Decreto Nacional 884/2020 se incorporó a la fibrosis quística como enfermedad priorizada dentro del Programa Nacional de Enfermedades Poco Frecuente. (ANDigital)

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