sábado 29 de noviembre de 2025 - Edición Nº4270

Interés general | 29 nov 2025

Inquietante

TCA, la emergencia silenciosa con la mayor mortalidad en salud mental

En Argentina se da un fenómeno persistente: muchos pacientes llegan a la consulta en estado clínico crítico, después de largos meses de deterioro físico y emocional.


Por Rolando Salinas (*)

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) atraviesan silenciosamente al sistema de salud desde hace décadas. Pero detrás de estas patologías, aparentemente vinculadas sólo a la comida o a la imagen, se oculta uno de los mayores riesgos de mortalidad de toda la salud mental.

La estadística que interpela: los TCA pueden matar

La evidencia científica es contundente: la anorexia nerviosa encabeza las tasas de mortalidad psiquiátrica, impulsada tanto por complicaciones orgánicas severas como por suicidio. Su riesgo aumenta a medida que el diagnóstico se retrasa, la pérdida de peso se profundiza y las conductas restrictivas o purgativas se cronifican.

En Argentina se da un fenómeno persistente: muchos pacientes llegan a la consulta en estado clínico crítico, después de largos meses de deterioro físico y emocional. Bradicardia marcada, hipotensión, deshidratación, irregularidades menstruales, arritmias inducidas por purgas y un notable descenso de la masa muscular son algunos de los signos que obligan a internaciones urgentes.

Pero la anorexia no es el único trastorno con riesgo vital. La bulimia nerviosa, a pesar de ser menos visible a nivel corporal, puede acumular un riesgo clínico significativo. Investigaciones longitudinales muestran que la combinación de atracones frecuentes, vómitos autoinducidos, abuso de laxantes y comorbilidades psiquiátricas puede derivar en alteraciones graves del equilibrio hidroelectrolítico, eventos cardíacos y mortalidad acumulada en seguimientos prolongados.

Comprender la complejidad: los distintos tipos de TCA

Los TCA no son una única enfermedad: son un espectro complejo que requiere abordajes diferenciados. Entre los cuadros más frecuentes se encuentran:

· Anorexia nerviosa: caracterizada por restricción alimentaria, intenso temor a subir de peso y una distorsión persistente de la imagen corporal. Es el trastorno con mayor mortalidad y uno de los de evolución clínica más frágil si no se interviene a tiempo.

· Bulimia nerviosa: marcada por episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias (vómitos, ayunos, ejercicio compulsivo, laxantes). Aunque el peso puede mantenerse dentro de rangos normales, las complicaciones metabólicas y cardíacas son comunes.

·Trastorno por atracón: incluye episodios recurrentes de ingesta exagerada sin conductas compensatorias, asociados a gran malestar emocional. Está vinculado a obesidad, trastornos metabólicos y deterioro psicológico significativo.

·Otros TCA especificados y no especificados: categorías donde se inscriben conductas altamente disfuncionales que no cumplen todos los criterios diagnósticos pero generan daño clínico, sufrimiento emocional y deterioro funcional comparable a los cuadros mayores.

Comprender las diferencias permite evitar diagnósticos tardíos, una de las principales causas que explican la elevada mortalidad.

Situación en Argentina: entre la demanda creciente y la falta de consulta temprana

Sociedades científicas nacionales, como la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) y la Sociedad Argentina de Ginecología Infanto-Juvenil (SAGIJ), alertan sobre dos tendencias:

1. Un aumento sostenido de diagnósticos en adolescentes y jóvenes, especialmente de cuadros restrictivos.

2. Una brecha preocupante entre el inicio del trastorno y la primera consulta terapéutica, que en algunos casos supera los 12 meses.

También se observa un incremento en los casos que requieren internación médica por complicaciones orgánicas, una señal de que las familias suelen llegar cuando el riesgo vital ya es evidente.

Qué se necesita para reducir la mortalidad

Son tres los pilares fundamentales que hoy definen el pronóstico:

·Detección temprana: clave para evitar deterioro metabólico, cardíaco y psiquiátrico. Involucra a médicos clínicos, pediatras, nutricionistas y equipos escolares.

·Tratamiento interdisciplinario sostenido: la estabilidad física no implica recuperación; se requiere trabajo clínico, nutricional y psicológico coordinado durante varios meses o años.

·Centros especializados para casos graves: con monitoreo clínico estricto, manejo de riesgo de suicidio, y protocolos de realimentación seguros.

Un abordaje integral, tempranamente implementado, puede cambiar la evolución del cuadro, disminuir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

 
(*) Jefe de Salud Mental del Hospital Alemán - MN 72241 |Profesor de Psicología de la Salud UCA

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