martes 06 de enero de 2026 - Edición Nº4308

Economía | 5 ene 2026

Análisis

El turismo al exterior refleja la falta de competitividad

Esto quita atención al problema más importante que son los pocos extranjeros que vienen al país. La explicación es un entorno que provoca severos déficits para la producción nacional.


Informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino -IDeSA-

El ministro de Desregulación señaló que el turismo en el exterior no debería ser demonizado como un derroche de dólares. El argumento es que el turismo en el exterior genera una demanda de dólares que presiona al alza su valor y esto promueve las exportaciones.
 
La evidencia que ofrece es que en el concierto internacional los países que importan mucho también exportan mucho. En la comparación, Argentina aparece como uno de los países que menos importa y que menos exporta en términos de su PBI.  

El argumento es apropiado y cuestiona los supuestos beneficios que la teoría de la autarquía económica le atribuye al cierre de la economía. Esto es, limitar importaciones permite ahorrar dólares, más aún cuando se trata de una importación suntuosa como sería el turismo en el extranjero. Las evidencias muestran que los países más avanzados no se caracterizan por promover la autarquía sino por tener una alta apertura internacional

Sin embargo, hay que tener en cuenta que, para que el mecanismo de más importaciones generando más exportaciones funcione, el mercado cambiario debería ser libre –no intervenido por el gobierno– para que se produzca la presión al alza del dólar que promueva las exportaciones.   

Otro punto a reflexionar es que para que aumenten las exportaciones la producción nacional debe ser competitiva. El ejemplo del turismo es muy ilustrativo. Tomando los datos del INDEC sobre turismo internacional, entre enero y noviembre del 2025, se observa que:

---) 1 millón de brasileños vinieron a Argentina y 3,1 millones de argentinos fueron a Brasil.

---) 647 mil chilenos vinieron a Argentina y 2,3 millones de argentinos fueron a Chile.

---) 700 mil uruguayos vinieron a Argentina y 1,4 millones de argentinos fueron a Uruguay. 

Estos datos muestran que hay muchos más argentinos que hacen turismo en los países vecinos que residentes de los países vecinos que hacen turismo en Argentina. En el caso de Brasil y Chile, los argentinos que viajan a esos países triplican a los residentes de esos países que vienen a Argentina

En el caso de Uruguay, los argentinos duplican a los uruguayos. Es muy sugerente que Brasil siendo más grande tenga menos turismo a la Argentina y, si bien Chile y Uruguay son más chicos, sus poblaciones tienen mayor capacidad adquisitiva por lo que cabría esperar un flujo menos asimétrico en términos de turismo internacional.

La relativamente más baja receptividad de turismo internacional de Argentina reside en su baja competitividad. A modo de ejemplo, hay pocos vuelos, la aerolínea de bandera que es la que más vuelos tiene es costosa, los vuelos low cost son pocos y de baja confiabilidad, son frecuentes los problemas de demoras en aeropuertos por conflictos laborales, no hay transporte público de calidad desde los aeropuertos a las ciudades por lo que los viajeros quedan a merced de servicios particulares monopólicos, las rutas están muy deterioradas por la falta de mantenimiento y los precios de los bienes y servicios domésticos son más elevados, entre otras razones por la distorsiva presión impositiva de los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Los impuestos distorsivos no pueden ser reembolsados al turista, como sí puede hacerse con el IVA. Todas estas limitaciones no se compensan con un dólar más alto. Porque no se trata solo de precios sino de baja calidad de los bienes y servicios locales que termina desalentando el turismo internacional.

El entorno que genera baja competitividad no es exclusivo del sector turismo. La costosa y deficiente infraestructura de transporte, las malas regulaciones y los impuestos distorsivos cercenan la capacidad para exportar en todos los sectores. La baja competitividad lleva a la escasez de dólares y esto es lo que hace percibir como pernicioso gastar los dólares en turismo en el exterior. Pero el problema no lo generan los argentinos gastando en turismo en el exterior, sino el entorno local que genera condiciones adversas para producir bienes y servicios (como turismo) competitivos y atractivos para el mundo.

La crónica escasez de dólares que padece la Argentina no se resuelve con más autarquía. Se resuelven eliminando los factores que limitan la competitividad de la producción nacional. Con un entorno más favorable para la competitividad aumentar exportaciones e importaciones es un factor dinamizador y cuantos argentinos viajan al exterior pasa a ser un tema sin relevancia.  

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