miércoles 07 de enero de 2026 - Edición Nº4309

Economía | 5 ene 2026

Si no hay cambios

Advierten por la “pérdida de legitimidad” del INDEC

El titular del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, Agustín Salvia, explicó que “no hay ninguna estafa estadística” pero sí hay “problemas técnicos” y “quizás metodológicos”.


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El director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), Agustín Salvia, puso el foco en los registros del INDEC aunque aclaró que “no hay ninguna estafa estadística” pero sí hay “problemas técnicos, quizás metodológico”.

“La información sobre salarios no registrados proviene de la Encuesta Permanente de Hogares. No son datos de registro administrativo. Y este punto es central para entender por qué sostengo que la caída de la pobreza está, en parte, sobreestimada”, contextualizó.

En declaraciones a Ámbito, indicó que “hay dos factores principales. El primero es que el INDEC, a través de la Encuesta Permanente de Hogares, hoy está captando mejor los ingresos laborales y no laborales que antes de la crisis, particularmente en relación con lo que ocurría hasta el cuarto trimestre de 2023”. 

“Después podemos discutir por qué: si la gente declara más, si el instrumento mejoró, si hay cambios metodológicos. El punto es que el INDEC no ha sido del todo claro en explicar por qué, pero lo cierto es que hoy capta más ingresos”, puntualizó el investigador de la UBA-CONICET.

“Cuando comparás esos datos con los ingresos formales -por ejemplo, los salarios de los trabajadores registrados- aparece un gap. Esa brecha siempre existió entre lo que declaran las familias y lo que muestran los registros administrativos, pero ahora se redujo en torno al 10 % o 15 %; lo mismo ocurre con las jubilaciones, incluso con las jubilaciones nuevas, y también con el empleo público”, anexó Salvia.

Luego mencionó que “en esos casos estamos hablando de datos de registro, donde hay poco margen para distorsiones o manipulaciones. Y esos datos muestran que los ingresos crecen a un ritmo menor que el que surge de la Encuesta Permanente de Hogares, tanto en ingresos laborales como no laborales. Para el caso de los informales, directamente no tenemos un dato de registro contra el cual comparar”.

“El aumento que muestra la encuesta es muy alto: estamos hablando de incrementos del 25% al 30% respecto de 2023, incluso ganándole a la inflación. Es mucho. Es, te diría, una verdadera revolución salarial. Y por eso cuesta pensar que ese aumento refleje plenamente lo que está ocurriendo en términos reales en la economía cotidiana de los hogares”, completó.

Consultado por la “credibilidad” del INDEC, dijo confiar “claramente en que los equipos técnicos no están hoy prestados a ninguna estafa estadística”. 

“No hay ninguna estafa estadística detrás de esto. Lo que sí hay son problemas. Problemas técnicos, quizás metodológicos, tal vez presupuestarios, pero no veo ninguna intención evidente de manipulación. Al contrario, hay un compromiso profesional muy importante”, ponderó.

De todas maneras, puso énfasis en que “existen fallas en los procedimientos y en algunas cuestiones técnicas. Por ejemplo, la falta de actualización de determinadas estadísticas. El índice de precios y la propia canasta básica total deberían actualizarse utilizando la Encuesta de Ingresos y Gastos 2017–2018, que se parece mucho más a la estructura de gastos que tienen hoy los hogares. Esa actualización debería hacerse rápidamente”.

“Si se hiciera, probablemente la medición mostraría entre cinco y diez puntos más de pobreza. Pero más allá del número puntual, lo importante es que permitiría tener una mejor medida de lo que está ocurriendo con la capacidad de consumo y las privaciones económicas de los hogares”, prosiguió el titular del Observatorio Social.

Finalmente, planteó que “si estas cuestiones no se corrigen, la credibilidad se va a ir desgastando. Y es una pena, porque muchas de las críticas que aparecen tienen que ver con que, desde la autoridad política del INDEC, no se está poniendo el foco, la atención ni la preocupación que merecen estas contradicciones, estas dudas o estos problemas estadísticos”.

“Al no dar explicaciones, no convocar instancias de trabajo con profesionales y usuarios del sistema estadístico, y no revisar públicamente lo que está ocurriendo, se genera un problema que, en el tiempo, puede derivar en una pérdida de legitimidad si no hay cambios”, cerró.

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