jueves 08 de enero de 2026 - Edición Nº4310

Economía | 7 ene 2026

Proyección

Las claves para un mercado inmobiliario equilibrado en 2026

El sector enfrenta el desafío de encontrar un equilibrio entre costos de construcción elevados, precios finales tensionados y un poder adquisitivo aún limitado.


El mercado inmobiliario argentino se encamina hacia 2026 condicionado por una combinación de variables que obligan a repensar estrategias y expectativas

Luego de varios años de volatilidad, el sector enfrenta el desafío de encontrar un equilibrio entre costos de construcción elevados, precios finales tensionados y un poder adquisitivo aún limitado

En ese escenario, la evolución de la macroeconomía será determinante para definir si el real estate logra consolidar una recuperación sostenible o si continúa operando bajo márgenes ajustados y decisiones defensivas.

Desde la mirada de Mariela López-Dulce, CCO de Grupo López, el punto de partida para analizar el escenario es comprender la fuerte dependencia del sector respecto del contexto económico general. 

“El sector inmobiliario es muy sensible a las condiciones generales de la economía, y su estabilidad depende de factores que afectan tanto la demanda (compradores e inversores) como la oferta (desarrolladores y financiamiento)”, puntualiza. 

Esta doble exposición hace que cualquier desequilibrio macro impacte rápidamente en el volumen de operaciones, en los lanzamientos y en la toma de decisiones de largo plazo.

Dentro de ese esquema, la inflación aparece como una de las variables más críticas. La posibilidad de sostener un proceso de desaceleración resulta clave para recuperar previsibilidad. 

“Una inflación en descenso y más predecible es quizás la variable macroeconómica más crítica. Argentina ha venido reduciendo la tasa de inflación después de años de niveles muy altos, y se espera que siga bajando en 2026. Menor inflación favorece la planificación a largo plazo y reduce la incertidumbre sobre el valor real de inmuebles, lo que incentiva tanto compras como inversiones”, acota López-Dulce. 

La estabilidad de precios no sólo impacta en la demanda, sino también en la capacidad de los desarrolladores para proyectar costos y márgenes.

El acceso al crédito y la estabilidad cambiaria completan el núcleo de factores que destacan como importantes. En un mercado históricamente limitado por el financiamiento, el crédito hipotecario vuelve a ocupar un rol central en el análisis. 

“El regreso de créditos hipotecarios UVA y perspectivas de tasas más bajas en 2026 son vistas como un punto de inflexión para estimular la demanda y que el crédito deje de ser marginal. Si las tasas de interés bajan en términos reales, se amplía el acceso al crédito hipotecario y se incrementa la demanda de vivienda”, finaliza la referente de Grupo López.

A esto se suma la necesidad de un tipo de cambio predecible, crecimiento económico con empleo y mayor confianza general. Si estas variables logran alinearse, el mercado inmobiliario podría dejar atrás años de inestabilidad y avanzar hacia una etapa de mayor equilibrio en 2026.

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