A raíz de las altas temperaturas y la humedad producto de las lluvias, en los últimos días se encendieron las alarmas por la aparición masiva del barigüí, un insecto semejante a una mosca que se caracteriza por sus mordeduras.
Se trata de un insecto volador pequeño y oscuro que, a diferencia del mosquito tradicional, no pica sino que muerde, ya que es capaz de cortar la piel con sus mandíbulas alimentarse de la sangre que brota de las heridas.
Los especialistas coincidieron en que la presencia del barigüí se incrementa en verano, donde las condiciones climáticas favorecen su reproducción. Se desarrolla cerca de cursos de agua con corriente -ríos, arroyos, canales- donde se crían las larvas.
Este fenómeno, ha comenzado a notarse en zonas ribereñas de la provincia de Buenos Aires, como la cuenca del Río Salado, y espacios verdes del AMBA.
“La gran particularidad que tiene en relación con el mosquito es que muerde, corta la piel y se alimenta por la sangre que brota”, explicó el profesor de zoología de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Guillermo Tarelli.
En declaraciones a Canal 13, aconsejó en caso de ser atacado por el insecto, “lavarse rápidamente y aplicar frío, dado que es una herida leve pero abierta”, puesto que la lesión suele ser más dolorosa y puede dejar costra, inflamación y picazón intensa, como así también sangrar más que una picadura común.