El calor intenso y la humedad de los últimos días trajeron de vuelta a un visitante bastante molesto: el barigüí, más conocido como la “mosca negra”. En barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el AMBA, cada vez más personas reportan mordeduras de este insecto, que suele aparecer con fuerza en épocas de altas temperaturas.
A diferencia del mosquito, no pica: corta la piel para alimentarse de sangre, y eso hace que la lesión sea más profunda y dolorosa. Por lo general, provoca ardor, hinchazón, enrojecimiento y una picazón que puede durar varios días. En algunos casos, queda una pequeña costra que tarda bastante en irse.
Si bien no transmite enfermedades graves, especialistas advierten que rascarse puede empeorar el cuadro y generar infecciones en la piel, por lo que recomiendan no tocar la herida. Ante una mordedura, lo ideal es lavar la zona, aplicar frío y usar alguna crema calmante o antihistamínica.
Para prevenir, aconsejan usar repelente, ponerse ropa clara y de manga larga y, en lo posible, evitar zonas cercanas a ríos y arroyos, que es donde este insecto se reproduce con mayor facilidad. Pequeño, silencioso y bastante más molesto de lo que parece, el barigüí volvió a colarse en el verano porteño.