La confirmación de la separación entre Mauricio Macri y Juliana Awada se conoció este lunes y rápidamente se coló en la agenda política y mediática. No se trata solo del final de una historia personal, sino también del cierre de una etapa que estuvo muy ligada a la exposición pública y a los años de mayor protagonismo del exmandatario en la escena nacional.
Durante más de una década, Awada fue una presencia constante en cada uno de los pasos importantes de Macri. Desde los tiempos en la Ciudad de Buenos Aires hasta la llegada a la Casa Rosada en 2015, su figura se volvió parte del paisaje político, aunque siempre con un perfil más bajo que el de otros protagonistas. Su estilo, sus apariciones cuidadas y su manera de moverse en actos oficiales le dieron una impronta propia al rol de primera dama.
De acuerdo a lo que trascendió en ámbitos cercanos a la familia, la decisión fue tomada de común acuerdo y sin conflictos públicos de por medio. “No hubo terceros ni situaciones que generaran ruido, simplemente un desgaste lógico después de muchos años”, comentaron desde el entorno, con la intención de dejar en claro que se trató de una determinación madura y pensada.
El dato no es menor en un momento en el que Macri volvió a tener un rol activo dentro del armado opositor y en las discusiones sobre el rumbo del espacio. Mientras tanto, Awada en los últimos tiempos había elegido correrse de la primera plana y enfocarse en su vida privada y en proyectos personales, lejos de la dinámica que impone la política de alto voltaje.
La separación también tiene una carga simbólica: para muchos, la imagen de Macri y Awada estuvo fuertemente asociada al período en el que el exjefe de Gobierno porteño llegó a la presidencia y transitó su gestión nacional. Que esa sociedad llegue a su fin termina de marcar un corte definitivo con aquella etapa.
Por ahora, ninguno de los dos hizo declaraciones públicas directas y todo indica que buscarán manejar la situación con bajo perfil. Lo concreto es que se termina una de las parejas más reconocidas del poder en la Argentina reciente, y se abre un nuevo escenario personal para ambos, lejos de la foto que durante años los mostró juntos en los momentos más importantes de la vida política del país.