Con la llegada de las altas temperaturas en el la provincia de Buenos Aires volvieron a aparecer las cianobacterias, un verdadero clásico del verano, que afectan a lagunas, los ríos y demás cursos de agua, y que tienen en alerta a cuatro populares lagunas en el territorio.
La laguna de Chascomús; la Laguna de Gómez, en Junín; la laguna de Lobos, y la laguna de Monte, en San Miguel del Monte, son las que actualmente fueron individualizadas como “en alerta rojo”.
Este título lo coloca la Subsecretaría de Recursos Hídricos bonaerense y la Autoridad del Agua (ADA), que además puso en estado de “alerta naranja” a otros cursos de agua.
Ellos son la laguna Sauce Grande, en Monte Hermoso; las lagunas Tablillas, Chis Chis y Las Barrancas, que son parte de las denominadas Encadenadas, en este caso en Lezama; la laguna Hinojo, en Trenque Lauquen; La Salada, en Pehuajó; Cuero del Zorro, en Bernardino Rivadavia; Juancho, en Daireaux; La Salada, en General Pinto; el Río Salado, a la altura del Puente Moquehuá, en Veinticinco de Mayo, y el Lago de la República de los Niños, en La Plata.
Las cianobacterias son microorganismos fotosintéticos que viven en el agua y en ambientes húmedos, y que en ciertas condiciones –como calor, poca circulación de agua y exceso de nutrientes– pueden formar floraciones o “blooms”, que tiñen el agua de verde o azul intenso y pueden producir toxinas peligrosas para personas, mascotas, ganado y la fauna en general.
Estas toxinas de algunas cianobacterias pueden causar irritación en la piel y ojos, vómitos y diarrea, problemas hepáticos o incluso neurológicos, pero solo en casos graves.
Por ello, cuando hay alertas se recomienda no nadar ni consumir agua de esos lugares.