Un nuevo hecho bajo la modalidad “viudo negro” se registró en las últimas horas en La Plata donde un hombre de 44 años se despertó en su vivienda y luego constató que había sido víctima de un robo millonario.
El episodio se conoció este lunes, pero ocurrió este fin de semana en una vivienda ubicada en la localidad de Ringuelet y, según denunció la víctima, el encuentro había sido acordado previamente a través de la aplicación de citas Grindr con una persona que se presentó bajo el nombre de “Marcos”, con quien ya había mantenido conversaciones virtuales.
De acuerdo al relato del damnificado, el visitante llegó al domicilio y ambos compartieron mates y una charla distendida. En un momento el invitado solicitó apagar las luces y, al regresar, comenzó a cebar mate mientras continuaban conversando. Poco después, la situación dio un giro inesperado.
El dueño de casa comenzó a sentir un fuerte dolor en la espalda, momento en el cual el visitante afirmó ser quiropráctico y se ofreció a ayudarlo. Le pidió que se recostara en un sillón y ese fue el último recuerdo claro que tuvo la víctima antes de perder el conocimiento.
El hombre recién despertó el domingo al mediodía, alertado por los ladridos de sus perros. Al incorporarse, notó la vivienda completamente desordenada y la ausencia del supuesto invitado. No pudo precisar cuánto tiempo permaneció inconsciente ni qué ocurrió durante esas horas.
Al recorrer la casa constató el faltante de una importante suma de dinero, su teléfono celular, más de 10 pares de zapatillas, 19 perfumes importados, joyas de oro, relojes antiguos, cadenas, un parlante y hasta el módem de internet.
El caso recayó en la UFI Nº 9 del Departamento Judicial La Plata, a cargo de la fiscal Mariana Ruffino, quien caratuló la causa como “robo” y, si bien avanza en la investigación, al momento no hay detenidos ni una identificación fehaciente del sospechoso.
Los investigadores de todas maneras analizan cámaras de seguridad de la zona para determinar si el autor actuó solo o contó con la colaboración de cómplices, que es lo más probable.
El caso se suma a una serie de hechos similares ocurridos en la región, donde delincuentes utilizan aplicaciones de citas para ganarse la confianza de las víctimas y luego drogarlas con el objetivo de cometer robos de gran magnitud con la habitual ausencia o muy bajo uso de la violencia.