El embajador argentino Ian Sielecki interrumpió su exposición en la Asamblea Nacional de Francia al advertir que detrás suyo se exhibía un mapa que colocaba a las Islas Malvinas bajo soberanía del Reino Unido de Gran Bretaña en un firme planteo que fue celebrado como una defensa clara del reclamo histórico argentino sobre ese territorio.
El episodio, poco habitual pero cargado de simbolismo, se dio durante una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del parlamento francés, donde el diplomático había sido invitado a disertar sobre la relación bilateral entre ambos países. Antes de comenzar, Sielecki tomó la palabra para marcar lo que calificó como un “problema importante” desde el punto de vista institucional y soberano.
Con un tono firme pero respetuoso, explicó que no podía hablar como representante del Estado argentino frente a una representación cartográfica que desconoce el reclamo histórico de soberanía sobre las islas del Atlántico Sur: “Para nosotros no es un detalle menor”, sostuvo, dejando en claro que la cuestión Malvinas sigue siendo una política de Estado.
Ante esta observación el titular de la comisión, Bruno Fuchs, intentó relativizar la situación señalando que el mapa también incluía la denominación “Islas Malvinas” y que se trataba de un territorio en disputa, pero Sielecki fue más allá y remarcó que la referencia explícita al Reino Unido resultaba incompatible con la posición argentina.
👎🏽 El embajador argentino en Francia, Ian Sielecki (@IanArgentinoS), se opuso a exponer durante la Asamblea Nacional francesa en tanto y en cuanto se mantuviera detrás suyo un mapa que situaba a las Islas Malvinas como parte del Reino Unido de Gran Bretaña.
— ANDigital (@ANDigitalOK) January 22, 2026
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Incluso apeló a una comparación directa para graficar su postura: equiparó la escena con la hipotética exposición de un diplomático ucraniano frente a un mapa que mostrara a Crimea como parte legítima de Rusia. El paralelismo terminó de dejar en evidencia el alcance político del gesto.
Finalmente, y para destrabar la situación, las autoridades francesas optaron por cubrir la parte del mapa correspondiente a las islas con una nota adhesiva, permitiendo así que la charla continuara.
El episodio no tardó en generar repercusión tanto en ámbitos diplomáticos como en redes sociales, donde fue interpretado como una señal clara de defensa del reclamo argentino por Malvinas, incluso en escenarios internacionales sensibles.
Más allá de lo anecdótico, el gesto de Sielecki fue leído como una reafirmación del posicionamiento histórico del país: las Islas Malvinas se encuentran bajo ocupación británica desde 1833 y su soberanía es reclamada por Argentina a través de canales diplomáticos, con respaldo de resoluciones de la ONU que instan a una solución pacífica y negociada.
La escena vivida en París volvió a poner sobre la mesa la importancia de los símbolos y las representaciones oficiales, y dejó un mensaje claro: para la Argentina, Malvinas no es un tema del pasado ni un detalle protocolar, sino una causa vigente que atraviesa gobiernos y gestiones diplomáticas.