El cosecretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, ratificó la postura de la central obrera frente a la reforma laboral impulsada por el oficialismo, desmintió de manera categórica cualquier acuerdo con el Gobierno y aseguró que la CGT dará la “pelea política y sindical” para frenar un proyecto que considera perjudicial para los trabajadores y las provincias.
“Planteamos que este proyecto de ley, tal cual como está redactado, no puede salir así, porque no beneficia ni al mundo del trabajo ni a las pequeñas y medianas empresas”, introdujo el referente gremial.
“Que el Gobierno tenga más representantes no quiere decir que tenga el aval de todos los sectores para hacer un tratamiento exprés de los proyectos de ley”, exclamó, para luego recordar queen diciembre pasado la CGT logró frenar el avance de la reforma mediante gestiones con gobernadores y senadores.
En declaraciones a Radio del Plata, puso de relieve que “nosotros no estamos en contra de construir un proyecto de adecuación o modernización laboral, pero nunca existió una negociación real para construir el mejor proyecto de ley que beneficie tanto a las empresas como a los trabajadores sin perder derechos”.
“Lo que está diciendo (el ministro del Interior) Diego Santilli, que la CGT tiene un acuerdo con el Gobierno sobre el proyecto de ley, no es así, no existe, es una falacia, es una mentira. No hemos negociado ni acordado nada con el Gobierno. Lo dijimos públicamente y se lo transmitimos a los gobernadores”, enfatizó el dirigente vidriero.
Del mismo modo, apuntó contra el impacto económico y social de la iniciativa, pues “es un proyecto redactado en un bufete de abogados de las grandes empresas, que no tiene impacto real en las pequeñas y medianas empresas ni en la generación de empleo”.
En ese marco, advirtió que la reforma “desfinancia al sistema de obras sociales, al sistema previsional y a las provincias, a las que les quitaría casi 12.000 millones de dólares”.
“No es un capricho de los trabajadores: acá se está discutiendo el futuro de la Argentina, qué tipo de trabajo va a tener el país, uno flexibilizado, prácticamente esclavizado y con salarios de hambre”, afirmó, y contrapuso ese modelo con “un país con desarrollo industrial, producción, integración laboral y previsibilidad”.
Consultado sobre la posibilidad de medidas de fuerza, explicó que las decisiones se toman de manera orgánica dentro de la CGT, pero dejó abierta esa posibilidad. “No descartamos nada y vamos a usar todas las herramientas que tengamos: movilización, paro, no descartamos nada”, sostuvo. Y concluyó: “Si es necesario tomar una medida de acción concreta, se convocará al Consejo Directivo, se aprobará y se hará”.