Se sabe poco de Epecuén. El lugar fue usado como telón de fondo de videos musicales, películas, publicidades y producciones fotográficas, pero siempre fue tomado como una escenografía apocalíptica despojada de historia y de ubicación en el mapa.
Tal vez por eso, Josefina Licitra tampoco sabía nada del pueblo. Hasta que a principios de 2012 llegó a las ruinas por casualidad y quedó de cara a un ente fantasmal que arrastraba consigo, sabría después, una historia terrible.
En 1985, Epecuén quedó tapado por el agua. Se rompió el terraplén que contenía un lago y las ochocientas personas que vivían allí perdieron no sólo su casa, sino también las coordenadas del pasado.

Licitra habló con muchos de ellos. Conoció gente que lloró durante las tres horas de entrevista. Que no puede ir a veranear al mar (“yo no puedo ver el mar; a mi marido le digo: vos andá y a mí dejame con las ventanas cerradas”). Que cierra los ojos y todavía siente el olor a muerto que había en la zona cuando zozobró el cementerio. Y que, cuando mira hacia atrás, recuerda su pago chico como si hubiera sido un vergel.
Los damnificados de Epecuén viven siempre en situación de pasado: evocando y penando. En un país que, curiosamente, perdió un pueblo entero bajo el agua y lo olvidó para siempre.
La autora
Josefina Licitra es periodista, guionista y escritora. Publicó los libros Los imprudentes. Historias de la adolescencia gay lésbica en Argentina; Los otros. Una historia del conurbano bonaerense; El agua mala. Crónicas de Epecuén y las casas hundidas; Vámonos. La maravillosa vida breve de Marcos Abraham; 38 Estrellas. La mayor fuga de una cárcel de mujeres de la historia y Crac.
Sus crónicas integran varias antologías del género. Una de ellas, “Pollita en Fuga”, recibió el premio a mejor texto de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, presidida entonces por Gabriel García Márquez. Editó durante años la revista Orsai. Actualmente trabaja como guionista y asesora audiovisual.