Un tuit que comenzó como una queja terminó desatando una nueva discusión entre seguidores del fútbol argentino y la esposa de Ángel Di María. El usuario de X @palertermo compartió un video que se volvió viral donde relata cómo Jorgelina Cardoso, la mujer del futbolista, le respondió mensajes privados tras un cruce de opiniones luego del partido de Rosario Central ante Belgrano de Córdoba.
#DiMaria ⚽ Se volvió viral el video de un hincha de Belgrano que contó cómo la esposa de Di María le respondió por privado 👀
— ANDigital (@ANDigitalOK) January 31, 2026
Cruce, chicanas y mensajes que explotaron en redes.
📌https://t.co/fPUdGfdtLZ pic.twitter.com/iO49Gbbl98
Según lo que contó el hincha en la grabación, todo habría empezado con una crítica hacia Di María por su desempeño y por ciertas decisiones arbitrales que favorecieron al conjunto canalla. Cardoso, conocida por defender a su marido en redes sociales en diversas ocasiones, no dudó en responder con contundencia.
En los mensajes que el fanático mostró ante cámaras se puede ver cómo la esposa del capitán de Rosario Central lo acusó de tener opiniones contradictorias sobre clubes y futbolistas, y lo llegó a tildar de hincha de “equipo chico” en medio de la discusión.
La escena escaló hasta que la mujer de Di María cerró con una frase que rápidamente se volvió meme entre usuarios: “Bueno, andá a tatuarte a Verón”, en referencia a Juan Sebastián Verón, figura histórica del fútbol argentino. El hincha terminó bloqueado por Cardoso tras el intercambio.
El cruce se da en un contexto donde las redes sociales se convirtieron en un campo de batalla permanente entre fanáticos, figuras públicas y allegados de futbolistas. Cardoso suele usar su cuenta para responder a críticas y defender tanto al ex campeón del mundo como al club rosarino, y esta vez no fue la excepción.
Más allá del humor y la viralidad de los mensajes, este tipo de intercambios pone otra vez en el centro la manera en que las redes sociales transforman las experiencias deportivas en polémicas personales, donde los límites entre la crítica sana y la confrontación directa quedan cada vez más difusos.