La separación entre Luciano Castro y Griselda Siciliani sumó un nuevo capítulo que volvió a sacudir al mundo del espectáculo. Luego de que la actriz confirmara públicamente el final de la relación, comenzó a circular la versión de que el actor habría recurrido a un gesto clásico y bien noventoso para intentar recuperarla: un pasacalles con un mensaje de amor colocado frente a la casa de su ex.
La información fue revelada por Pepe Ochoa a través de un video publicado en las redes de LAM. “Me comentaron que Luciano Castro está desesperado para reconquistar a Griselda Siciliani y que le mandó a poner un pasacalles en la puerta de la casa”, contó el panelista mientras se dirigía al lugar para chequear el dato. Minutos después, confirmó la versión mostrando las imágenes del cartel.

El mensaje no pasó inadvertido. En el pasacalles se podía leer: “Te amo Griselda. Hasta el fin. Te extraño mucho. Luciano”, una frase directa y sin vueltas que rápidamente se viralizó en redes sociales y generó todo tipo de reacciones. Para muchos, se trató de un gesto romántico; para otros, una exposición innecesaria en medio de un conflicto ya cargado de polémica.
La ruptura se conoció días atrás, luego de que saliera a la luz un audio del actor intentando seducir a una joven danesa, lo que desató un fuerte revuelo mediático. Si bien Siciliani confirmó la separación, evitó profundizar en los detalles y dejó en claro su incomodidad con la exposición pública del tema.
En ese contexto, también apareció la voz de Sabrina Rojas, expareja de Castro y madre de sus hijos. Al aire del programa Sálvese quien pueda, la conductora se animó a hacer una predicción: “Para mí van a volver. Él siempre quiere volver, le gusta el desafío”, lanzó, comparando la situación con una novela. Al mismo tiempo, se mostró comprensiva con Siciliani y el cansancio que implica hablar una y otra vez de la vida privada.
Mientras tanto, el supuesto pasacalles quedó como una postal más de una historia que sigue sumando capítulos. Entre audios filtrados, gestos románticos y opiniones cruzadas, la pregunta sigue abierta: ¿alcanza un cartel colgado en la calle para recomponer una relación rota o el final ya está escrito?