Por Carlos Bas (*)
El cáncer es una de las enfermedades más complejas, devastadoras y, al mismo tiempo, más estudiadas de nuestra era.
Según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN) de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC), cada año se diagnostican en Argentina alrededor de 131 mil casos nuevos de cáncer en ambos sexos, excluyendo los carcinomas de piel no melanoma. Esta cifra equivale a detectar un nuevo caso cada cuatro minutos en el país.
Los cánceres más frecuentes en Argentina
Del análisis por tipos tumorales surge que cuatro cánceres concentran la mayor parte de los nuevos diagnósticos:
Cáncer de mama: con más de 22 mil casos por año y representando aproximadamente el 16,8 % del total de los diagnósticos, es el tumor más prevalente, sobre todo entre las mujeres.
Cáncer colorrectal: segunda causa más frecuente con casi 16 mil casos anuales, afectando de forma casi equilibrada a hombres y mujeres.
Cáncer de pulmón: con unos 12.110 casos, mantiene su lugar entre los principales desafíos oncológicos, especialmente por su mortalidad.
Cáncer de próstata: con cerca de 11.686 diagnósticos cada año, es el tumor más común entre los hombres argentinos.
Estos datos coinciden con las estimaciones estandarizadas por la edad, que sitúan a Argentina en una incidencia de cáncer media-alta comparada con otros países de la región y del mundo.
Factores que explican la carga del cáncer
El desarrollo de cáncer no es azaroso: se asocia a una combinación de factores biológicos, ambientales y conductuales. Entre los elementos más relevantes se destacan:
Edad y tendencia demográfica: El envejecimiento de la población es un impulsor natural de la incidencia oncológica.
Obesidad y sobrepeso: Estudios de la IARC indican que la obesidad podría estar vinculada a varios cánceres (de colon, mama posmenopáusico, páncreas y otros).
Infecciones oncogénicas: Virus como el VPH o Helicobacter pylori explican una proporción importante de cánceres atribuibles a infecciones.
Exposición a radiación ultravioleta: Especialmente relevante para los melanomas de piel.
Consumo de alcohol y tabaco: Reconocidos factores de riesgo para múltiples tumores, incluyendo cavidad oral, hígado o pulmón.
Además, hábitos de vida como sedentarismo, la mala alimentación, el consumo excesivo de alcohol o tabaquismo, constituyen áreas donde la prevención puede tener un impacto significativo.
Tendencias y cambios en tipos de cáncer
Al igual que en otras regiones del mundo, en Argentina se observa una dinámica cambiante de incidencia de cánceres:
El cáncer colorrectal ha tenido un crecimiento asociado a cambios en dieta y estilo de vida, factores que elevan la prevalencia de obesidad y sedentarismo.
El cáncer de pulmón, estrechamente relacionado con el tabaquismo, sigue siendo de los más letales y representa un desafío persistente en salud pública.
Algunos cánceres prevenibles mediante vacunas (como el de cuello uterino, relacionado con VPH) están quedando en el centro de estrategias de prevención gracias a campañas de vacunación y cribado.
Avances en tratamientos y curaciones
En las últimas décadas, la oncología ha experimentado avances que transforman la experiencia del paciente y las perspectivas de supervivencia:
Diagnóstico precoz y cribado: Programas de mamografías, colonoscopias y detección de sangre oculta en heces han aumentado las tasas de detección temprana, elevando consecuentemente las tasas de curación cuando se detectan tumores en etapas iniciales.
Medicina de precisión y terapias dirigidas: La incorporación de tratamientos personalizados basados en mutaciones genéticas específicas del tumor, como terapias anti-HER2 en cáncer de mama o inhibidores de tirosina quinasa en algunos cánceres, ha mejorado respuestas y calidad de vida.
Inmunoterapia y combinaciones terapéuticas: En varios tipos de cáncer, la inmunoterapia ha extendido la supervivencia en etapas avanzadas.
Apoyo psicosocial y cuidados integrales: La atención al paciente ahora reconoce la importancia de la calidad de vida, la salud mental y el soporte familiar durante todo el proceso.
Aunque las tasas de supervivencia varían según el tipo de cáncer y el estadio al momento del diagnóstico, en muchos casos la detección temprana se traduce en tasas de curación superiores al 90 % (por ejemplo, en ciertos estadios de cáncer colorrectal y de mama).
Un llamado que trasciende cifras
Para 2026, las proyecciones globales no son alentadoras si no se profundizan los esfuerzos en prevención: la incidencia de cáncer en las Américas podría crecer fuertemente en las próximas décadas, con millones de nuevos casos anuales.
Pero hablar de cáncer no es solo hablar de enfermedad: también es hablar de prevención, de controles que salvan vidas y de investigación que cambia destinos.
Hoy se sabe que una proporción significativa de los cánceres puede prevenirse con hábitos saludables. No fumar y evitar el humo ajeno, realizar actividad física de manera regular, sostener una alimentación equilibrada y limitar el consumo de alcohol son decisiones cotidianas que reducen de forma concreta el riesgo oncológico.
A esto se suman herramientas de enorme impacto poblacional como la vacunación: la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) permite prevenir el cáncer cervicouterino y otros tumores asociados, mientras que la vacuna contra la hepatitis B protege frente al cáncer de hígado.
La detección temprana es otro pilar fundamental. Controles simples y accesibles pueden marcar la diferencia entre un tratamiento curativo y una enfermedad avanzada. El Papanicolaou y el test de VPH permiten detectar lesiones precursoras de cáncer de cuello uterino; la mamografía, según edad y factores de riesgo, reduce significativamente la mortalidad por cáncer de mama; y la pesquisa de cáncer colorrectal, a partir de la edad recomendada o antes si existen antecedentes familiares, permite diagnosticar tumores en etapas iniciales.
Ante síntomas persistentes, cambios corporales inexplicables o señales de alarma, la consulta médica oportuna sigue siendo una de las herramientas más poderosas de la medicina moderna.
En paralelo, la investigación científica ocupa un lugar central en la lucha contra el cáncer. Investigar es transformar preguntas en respuestas: desarrollar mejores métodos diagnósticos, tratamientos más efectivos y estrategias de prevención cada vez más precisas. En oncología, investigar es, literalmente, cambiar el pronóstico.
En Argentina, el combate contra el cáncer requiere un enfoque integral: desde políticas de salud pública que permitan mayor acceso a tamizaje, diagnóstico y tratamiento, hasta iniciativas comunitarias que favorezcan estilos de vida saludables. El Día Mundial contra el Cáncer es una oportunidad para recordar que la enfermedad no es una sentencia, sino un llamado a actuar con conocimiento, equidad y solidaridad.
Concientizar es cuidar. Prevenir es actuar. Investigar es avanzar.
(*) Jefe del Instituto de Oncología del Hospital Alemán (MN 6582)