De un violento robo comando fue víctima el gerente del Instituto Provincial de Lotería y Casinos, quien se encontraba en su casa de Lanús junto a su esposa e hijo y tres delincuentes armados lo redujeron, ataron, golpearon y le robaron todo lo que hallaron de valor a su paso.
Los delincuentes ingresaron desde el portón de su vivienda, que abrieron con llaves y ese es un dato que alarma a los investigadores: una vez dentro de la finca, se hicieron de cuchillos y redujeron a los moradores, los maniataron y durante aproximadamente 40 minutos revolvieron el lugar y tomaron lo que consideraron de mayor valor.
Relojes Hublot, una notebook Apple, un iPhone 16, gran cantidad de camisetas de fútbol originales –del Club Independiente y de la Selección nacional–, cadenas y pulseras de oro, y dinero en efectivo fueron parte del suculento botín sustraído de la calle Illia al 1400, en el mencionado distrito del Conurbano bonaerense sur.
Una vez que acabaron sus tareas, y tras unos 40 minutos de terror, los malvivientes huyeron por el mismo lugar por el que ingresaron, las víctimas lograron liberarse y convocar al 911, por lo que una patrulla de la Comisaría Segunda de Lanús se hizo presente y tomó la denuncia y elevó las actuaciones correspondientes que recayeron en la UFI Nº 5 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, a cargo del fiscal Martín Rodríguez.
Rodríguez decidió caratular la causa como “robo agravado en poblado y en banda” y ordenó una serie de medidas a los efectivos, como el relevamiento de las cámaras públicas y privadas de la zona y la presencia de peritos en la vivienda, todo para poder determinar la identidad de estos delincuentes.
Sin embargo, los dueños de casa impidieron el ingreso de los agentes de la Policía Científica, aunque el celular iPhone logró ser recuperado y de allí se extrajeron posibles huellas dactilares que serán cotejadas con información existente en el registro policial.
Vale decir que el funcionario de Lotería tiene 51 años de edad –cuyas iniciales son MAP– y que previo a retirarse los ladrones decidieron arrojar en un balde de agua los teléfonos celulares de las restantes víctimas.