El cine argentino perdió a uno de sus grandes nombres. Juan Carlos Desanzo falleció este lunes por la noche y deja una trayectoria enorme, marcada por el compromiso político, la búsqueda estética y una filmografía que supo dialogar con las heridas abiertas de la historia reciente. Su muerte se dio, además, en una fecha cargada de simbolismo: el aniversario del nacimiento de Pino Solanas, quien fue clave en su llegada al mundo del cine.
Antes de ponerse detrás de la silla de director, Desanzo ya era considerado uno de los mejores directores de fotografía del país. Su nombre aparece en títulos fundamentales como La hora de los hornos, documental emblemático del cine político argentino, y en películas dirigidas por figuras como Leonardo Favio, Alejandro Doria y Sergio Renán. De hecho, fue responsable de la fotografía de La tregua, la primera película argentina nominada al premio Oscar.
Recién en los años ochenta se animó a dar el salto a la dirección con El desquite, un policial que marcó el inicio de una etapa donde la violencia no era gratuita, sino una herramienta narrativa para poner en escena lo que la dictadura había ocultado. Luego llegarían títulos como En retirada y Violento fin de semana, consolidando un estilo crudo y directo, con elencos poblados de grandes figuras del cine nacional.
Entre sus obras más recordadas también se encuentra Eva Perón, protagonizada por Esther Goris, donde plasmó su fuerte vínculo emocional e ideológico con la historia del peronismo. Más tarde vendrían Hasta la victoria siempre, El amor y el espanto y El polaquito, entre otros trabajos que muestran su amplitud temática.
Desanzo fue un cineasta que nunca se corrió del todo de la incomodidad. Supo moverse entre el cine político, el policial, el drama social y hasta propuestas más populares, sin perder identidad. Para muchos, representó a una generación que entendía el cine como herramienta de intervención cultural y política.
Con su partida, se va una voz que ayudó a construir una parte fundamental del cine argentino moderno. Quedan sus películas, su mirada y una obra que sigue dialogando con el presente. En tiempos difíciles para la industria, su figura vuelve a recordarnos que filmar también puede ser una forma de resistencia.