La histórica fabricante argentina de neumáticos Fate anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operaciones, dejando en la calle a la totalidad de su nómina de empleados.
La compañía, propiedad de la familia Madanes Quintanilla y con más de 80 años de trayectoria, clausurará su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando, y procederá al despido de 920 trabajadores.
A diferencia de crisis anteriores, no se trata de un concurso de acreedores ni de un proceso preventivo, sino de la liquidación total del negocio, cumpliendo con todas las indemnizaciones y compromisos con proveedores y bancos.
“Es un día de luto”, señalaron allegados a Javier Madanes, presidente de la firma y dueño de Aluar, quien se mostró profundamente afectado por la decisión.
El cierre llega tras años de dificultades financieras, agravadas por lo que la empresa denomina una “invasión de cubiertas chinas” que alteró las condiciones del mercado.
En un breve comunicado, el directorio de Fate explicó que los cambios en el entorno económico los obligan a encarar el futuro desde un enfoque diferente, tras haber sido pioneros en el abastecimiento de neumáticos radiales y mantener una fuerte presencia exportadora.
Sin embargo, la empresa ya había advertido en mayo de 2024 sobre una pérdida de competitividad insalvable.
Entre los factores críticos mencionados figuran: “asimetrías escandalosas en el comercio exterior frente a productos importados; abusiva sobrecarga impositiva y restricciones cambiarias; elevada conflictividad gremial y baja productividad laboral y un sector en crisis”.
Así las cosas, el destino del predio de 40 hectáreas en San Fernando, con capacidad para producir 5 millones de cubiertas anuales, es incierto.