jueves 19 de febrero de 2026 - Edición Nº4352

Política | 19 feb 2026

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¿Efecto Fate?: amplio respaldo al paro y cae el apoyo a la reforma laboral

Una encuesta realizada en las horas previas a la huelga general convocada por la CGT recogió un 72 % de acompañamiento a la medida de fuerza.


Un relevamiento nacional realizado por la consultora Zentrix durante las últimas 24 horas muestra que el 71,9 % de los consultados está a favor del paro general convocado por la Confederación General del Trabajo, en un contexto donde el respaldo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional cayó casi siete puntos en los últimos tres meses.
 
La encuesta preguntó de manera directa: “¿Está a favor del paro general organizado por la CGT?”.

El resultado muestra una mayoría clara y consistente de acompañamiento a la medida de fuerza. El 67,5 % respondió que está a favor con movilización, mientras que un 4,4 % apoyó la medida sin movilización. En conjunto, el 71,9 % se manifestó favorable al paro. En contraposición, el 27,3 % declaró no estar de acuerdo, y apenas el 0,8% no supo o no contestó.

El dato adquiere relevancia adicional considerando que la propia CGT anunció que no promoverá movilización masiva durante la jornada, lo que no impide que una amplia mayoría de la opinión pública valide la medida de fuerza. El respaldo no aparece como marginal ni ajustado, sino como un posicionamiento mayoritario en un contexto de creciente tensión laboral y deterioro económico.
 
En paralelo, el monitoreo que Zentrix realiza sobre la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei muestra un cambio significativo en la percepción social. En noviembre de 2025, el 55 % de los consultados se manifestaba a favor de la reforma, mientras que el 39 % se declaraba en contra. Sin embargo, en la medición de febrero de 2026, el apoyo descendió al 48,6 %, mientras que el rechazo escaló al 45,2 por ciento.
 
La brecha entre apoyo y rechazo, que en noviembre era de 16 puntos porcentuales, se redujo más de tres puntos en febrero. El movimiento no es menor. Indica un proceso de reconfiguración de la opinión pública a medida que el contenido de la reforma comienza a ser discutido con mayor detalle y sus implicancias laborales se vuelven más visibles en el debate público.

Este corrimiento no implica un rechazo mayoritario a la reforma, pero sí refleja una polarización creciente y una pérdida de respaldo neto. En términos políticos, la reforma deja de ser una iniciativa con consenso amplio para convertirse en un eje de conflicto social más definido.
 
“El apoyo al paro no puede leerse como un hecho aislado: se apoya en un contexto de contracción del consumo y de debilitamiento industrial que viene golpeando con fuerza a las PyMEs, donde se concentra el 70 % del empleo privado formal. En los últimos dos años cerraron más de 21 mil empresas y se perdieron más de 300 mil puestos de trabajo registrados”, expusieron los consultores de Zentrix.

En paralelo, la caída del poder adquisitivo redujo la demanda, mientras que el encarecimiento del crédito comprimió márgenes y elevó la fragilidad financiera de muchas firmas, consolidando un clima de incertidumbre sostenida.
 
En ese marco, el respaldo mayoritario al paro puede interpretarse como la expresión de un malestar económico acumulado más que como una reacción puntual a una medida específica.

La combinación de cierre de empresas, pérdida de empleo y deterioro de la actividad opera como telón de fondo para la discusión sobre la reforma laboral: cuando el mercado de trabajo se vuelve más frágil, crece la sensibilidad social frente a cambios normativos que afectan reglas de contratación, costos laborales y condiciones de estabilidad. Por eso, más allá del encuadre sindical, el apoyo al paro aparece vinculado a una lectura social de deterioro y a la percepción de riesgo sobre el futuro inmediato del empleo.

La combinación de menor apoyo a la reforma y alto respaldo a la medida de fuerza configura un escenario de tensión estructural entre el programa de transformación laboral del Gobierno y un contexto económico que aún no logra estabilizar el mercado de trabajo. El paro del 19 de febrero se inscribe así en una dinámica más amplia, donde la discusión no es únicamente normativa, sino económica y social.

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