El sector farmacéutico encendió una señal de alarma por un posible faltante de medicamentos en Argentina a raíz de demoras en la cadena de pagos de obras sociales y empresas de medicina prepaga. La situación, que ya genera preocupación en farmacias y laboratorios, podría impactar directamente en pacientes que dependen de tratamientos continuos si no se normaliza en las próximas semanas.
Desde la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) explicaron que muchas farmacias aún no cobraron prestaciones correspondientes a diciembre de 2025, mientras deben seguir afrontando gastos operativos y pagos a proveedores con recursos propios. Este desfasaje económico obliga a los comercios a financiar medicamentos ya dispensados, un esquema que, aseguran, resulta cada vez más difícil de sostener.
La presidenta de la entidad, Alejandra Gómez, advirtió que la situación podría empezar a reflejarse en el stock disponible si no aparecen soluciones rápidas. Según señaló, las farmacias deben cancelar compromisos de manera semanal con droguerías y laboratorios, lo que genera una presión financiera constante que amenaza la reposición normal de productos.
Uno de los principales focos de preocupación está puesto en el PAMI, debido al volumen de afiliados y la alta demanda de medicamentos que concentra el organismo. Los retrasos obligan a los establecimientos a cubrir con capital propio remedios ya entregados a jubilados y pensionados, una dinámica que el sector considera inviable en el mediano plazo.
El problema no se limita a un solo actor del sistema: farmacéuticos de distintas provincias también reportaron atrasos vinculados a obras sociales provinciales y algunas prepagas, lo que incrementa la tensión en toda la cadena sanitaria. De prolongarse el escenario, advierten que podría generarse un efecto dominó que complique el acceso a tratamientos esenciales, especialmente para personas con enfermedades crónicas.
Ante este panorama, desde COFA impulsan la conformación de una mesa de diálogo entre farmacias, laboratorios, obras sociales y prepagas con el objetivo de encontrar una salida urgente. El planteo apunta a evitar que una crisis financiera termine derivando en un problema sanitario mayor que afecte a millones de pacientes en todo el país.