jueves 26 de febrero de 2026 - Edición Nº4359

Campo | 26 feb 2026

Relevamiento

La inversión del campo alcanza su máximo histórico

Las decisiones en activos fijos registran un fuerte crecimiento. Según el Ag Barometer Austral, el índice de intención llega a 127 y la confianza se mantiene en niveles récord.


La confianza de los productores agropecuarios argentinos se mantiene en niveles históricamente elevados y el deseo de invertir alcanza su máximo desde que comenzó a realizarse la medición del Ag Barometer Austral (en 2018), según el último informe elaborado por el Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El índice general del Ag Barometer Austral se ubicó en158 puntos en enero de 2026, apenas por debajo de los 159 puntos registrados en noviembre de 2025, lo que implica una variación mínima del 0,06 % y confirma que la confianza del sector se mantiene en niveles récord.

Sin embargo, el dato más destacado surge de las decisiones de inversión en activos fijos, que registraron un aumento del 14 % en el último bimestre y alcanzaron un valor de 127 puntos, el máximo histórico del indicador.

“El dato más relevante de esta medición es el salto en las decisiones de inversión en activos fijos, que alcanzan el valor más alto desde que se realiza la medición. Esto refleja que el productor comienza el 2026 con un fuerte optimismo y confianza en el futuro del negocio agropecuario”, explicó Carlos Steiger, director del Ag Barometer Austral e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Según el relevamiento, un 63 % de los productores considera que es un buen momento para invertir en activos como tierra, maquinaria o vientres, impulsados principalmente por un contexto político y económico percibido como más estable.

“El resultado de las elecciones legislativas de octubre de 2025 generó una señal de continuidad en el rumbo económico y eso impacta directamente en las expectativas de inversión del sector”, señaló Steiger.

Mejora en las condiciones presentes

El Índice de Condiciones Presentes registró una mejora significativa, al pasar de 124 puntos en noviembre de 2025 a 132 puntos en enero de 2026, lo que representa un aumento del 6,45 por ciento.

En contraste, el Índice de Expectativas Futuras mostró una leve corrección, al descender de 182 a 175 puntos, aunque se mantiene en niveles muy elevados.

En términos interanuales, la mejora es aún más marcada: el índice general pasó de 117 puntos en enero de 2025 a 158 en enero de 2026, lo que representa un crecimiento del 35 por ciento.

“El productor argentino sigue mirando el futuro con optimismo, pero ahora ese optimismo empieza a trasladarse también a la percepción de la situación presente”, sostuvo Steiger.

Fuerte interés en invertir en ganadería

Dentro de las decisiones de inversión, la ganadería aparece como el sector con mayor atractivo para los productores.

El 56 % de los encuestados manifestó intención de invertir en actividades ganaderas, impulsados por las buenas perspectivas de precios y una oferta relativamente limitada.

Los vientres (vacas nuevas y vaquillonas) son la categoría que genera mayor interés entre los productores, ya que permiten incrementar el stock y asegurar producción futura de terneros. En segundo lugar, aparecen los novillitos para terminación, mientras que el interés por terneroses menor debido a sus altos precios actuales.

La ganadería está transmitiendo señales muy positivas al productor. Los precios firmes y la demanda internacional generan expectativas de buenos márgenes para los próximos años”, afirmó Steiger.

Financiamiento: predominan los fondos propios

El informe también revela que la mayoría de los productores financió la campaña agrícola 2025/26 con recursos propios.

El 61 % utilizó fondos propios, mientras que el 49 % recurrió al financiamiento de proveedores mediante canje a cosecha.

En cambio, la participación del crédito bancario tradicional sigue siendo muy baja, con apenas 17 % de utilización, principalmente debido a las altas tasas de interés reales.

“El productor tiene voluntad de invertir, pero el sistema financiero todavía no ofrece condiciones compatibles con la lógica económica de la actividad agropecuaria”, explicó Steiger.

Buena situación financiera de corto plazo

Otro dato relevante del informe es que los productores estiman que necesitarán el 51 % de los ingresos esperados de soja y el 52 % de los ingresos de maíz para cubrir los costos totales de la campaña.

Esto implica que, en promedio, los productores podrían contar con un superávit financiero al finalizar el ciclo productivo, lo que explica en parte el aumento en las expectativas de inversión.

Sin embargo, la estrategia predominante no es vender inmediatamente la producción.

El 48 % de los productores prefiere retener mercadería a la espera de mejores precios internacionales o posibles cambios en los derechos de exportación. Otros optan por utilizar los excedentes para comprar insumos para la próxima campaña, mientras que un porcentaje menor destina esos recursos a la compra de maquinaria o hacienda.

Alta adopción de inoculantes y avance gradual de los biológicos

La encuesta también analizó el uso de insumos biológicos en la producción agrícola. El 92 % de los productores utiliza inoculantes en el tratamiento de semillas, lo que confirma la altísima adopción de esta tecnología en la producción de soja.

En cambio, el uso de otros insumos biológicos (como bioestimulantes, biofertilizantes o biopesticidas) es menor: un 62 % de los productores declara utilizarlos, mientras que un 38% afirma no emplear ningún biológico adicional.

Entre las principales barreras para su adopción aparecen la falta de conocimiento o capacitación (43 %) y las dudas sobre su impacto en el rendimiento o en el control de plagas y enfermedades (36 %).

Un sector optimista pero atento al contexto macroeconómico

En términos generales, el Ag Barometer Austral muestra que el sentimiento de los productores argentinos es altamente positivo, impulsado por la estabilidad macroeconómica relativa, la expectativa de continuidad de las políticas económicas y las buenas perspectivas productivas.

Sin embargo, el informe también advierte que persisten algunos factores de preocupación, como las altas tasas de interés reales, el posible estancamiento de la actividad económica y los desafíos vinculados al costo argentino y la competitividad.

“El sector agropecuario arranca 2026 con un nivel de confianza muy alto y con claras intenciones de inversión. El desafío ahora es que ese optimismo pueda traducirse en decisiones concretas que impulsen la productividad y el crecimiento del sector”, concluyó Steiger.

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