Un caso de gripe aviar volvió a poner en alerta a las autoridades sanitarias luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) confirmara la detección del virus en aves silvestres dentro de la Reserva Ecológica Costanera Sur, en la Ciudad de Buenos Aires.
El hallazgo se dio tras analizar muestras tomadas en cisnes coscoroba, donde se comprobó la presencia de influenza aviar de alta patogenicidad (IAAP) H5. A raíz de esto, el organismo recomendó evitar el contacto directo con aves y mantener precauciones al visitar parques, lagunas y reservas naturales.
Desde el Senasa explicaron que se trata de una enfermedad viral que afecta principalmente a aves acuáticas, aunque también puede alcanzar a aves domésticas. Si bien existe la posibilidad de transmisión a humanos, remarcaron que los contagios en personas son poco frecuentes y suelen darse solo ante exposición directa y prolongada con animales infectados.
El caso detectado en la Capital se suma a otros registros recientes en localidades bonaerenses como General Madariaga, Ranchos y Lobos, lo que llevó a reforzar los monitoreos sanitarios en distintos espacios verdes con presencia de fauna silvestre. Los operativos incluirán toma de muestras y seguimiento epidemiológico para evitar nuevos focos.
Las autoridades también buscaron llevar tranquilidad al aclarar que palomas y gorriones tienen muy baja susceptibilidad al virus y no representan un factor clave de contagio.
Además, insistieron en que la gripe aviar no se transmite por el consumo de carne de pollo ni huevos correctamente cocidos, aunque sí puede generar impacto económico en el sector avícola debido a restricciones comerciales cuando aparecen brotes.
Mientras continúan las tareas de control, el pedido oficial es simple: no tocar aves enfermas o muertas y avisar a las autoridades ante cualquier situación sospechosa para prevenir la propagación del virus.