Desde la mañana del lunes, la Plaza San Martín había sido acondicionada para que el gobernador Axel Kicillof cruzara por la alfombra roja desde Calle 6 hasta la Cámara de Diputados y cumpliera con el protocolo de la Asamblea Legislativa.
Sin embargo, y a diferencia de otras aperturas de sesiones, la concurrencia distó de ser masiva.
Las imágenes oficiales con el plano acotado mostraban al gobernador tomándose fotos con militantes, mientras caminaba junto a su esposa Soledad Querilhac.
Pero la escena real era diferente. Apenas un puñado de columnas del Movimiento Derecho al Futuro –la agrupación que ideó Kicillof para disputarle poder la kirchnerismo- y bombos que resonaron por pocos minutos, lejos de la liturgia peronista.
Ni siquiera se montó un escenario sobre la plaza para que Kicillof le hablara a la militancia una vez finalizada la apertura de sesiones.
De hecho, apenas terminó el discurso de Kicillof, el tránsito en el centro platense volvió rápidamente a la normalidad.