Un hecho con evidentes ribetes mafiosos sucedió en las últimas horas en Beccar donde un hombre abrió fuego contra la fachada de una vivienda, disparó ocho veces su arma y terminó asesinando a una mujer de 53 años de edad, y todo ocurrió porque el hijo de esa señora había vendido un automóvil defectuoso de alta gama.
El tema es que la venta de ese vehículo, un BMW, había sido a otro sujeto y no al que disparó, por lo que se supone que el tirador era un sicario a quien le encargaron la balacera, que acabó de modo trágico con la muerte de Cecilia Andrea Iraola, de 53 años.
Por este aberrante crimen fue detenido Gustavo Ezequiel Arroyo, de 36, que le entregó los 10.000 dólares al hijo de la víctima, quien a su vez denunció que este hombre lo amenazaba y lo acusaba de haberlo estafado.
🔫 Un sicario baleó una casa en Beccar y mató a una mujer: Les habían vendido un auto defectuoso
— ANDigital (@ANDigitalOK) March 17, 2026
🎦 Todo sucedió este lunes por la tarde. La víctima tiene 53 años de edad, aunque el destinatario sería su hijo, quien había recibido 10 mil dólares por un BMW.
🚔 El tirador tenía… pic.twitter.com/zMi5T0Eps9
La balacera sucedió este lunes poco antes de las 18 horas en la calle Luis de Flores al 2200 de la mencionada localidad del distrito de San Isidro, y una cámara de seguridad captó la brutal secuencia; como fue a plena luz del día, los vecinos rápidamente llamaron a la policía y una patrulla de la Comisaría Quinta se hizo presente en el lugar.
Los disparos –que hizo el sujeto con el casco colocado desde su moto, de la que nunca descendió– fueron ocho en total, cuatro de los cuales impactaron en la puerta de ingreso a la casa y otros tres en una ventana.
Los agentes ingresaron al lugar con la ayuda de un vecino y hallaron a Iraola, su propietaria, recostada en el comedor con un disparo en la zona abdominal, aunque ya estaba sin vida.
El caso es investigado por los fiscales Carolina Asprella y Patricio Ferrari, quienes rápidamente accedieron a la información de que el hijo de la víctima había vendido un auto BMW, que presentó problemas mecánicos y por el que el comprador exigió la devolución del dinero pagado.
De esa pesquisa surgió el nombre del comprador, el mencionado Arroyo cuyo domicilio es en Escobar: allí se realizó un allanamiento donde se lo encontró y detuvo, y se le secuestró el teléfono y demás elementos personales de interés para la causa, aunque el análisis de antenas confirmó que Arroyo estuvo en la zona de la casa de Iraola al momento que fue cuando era asesinada.
El sicario no era un especialista, evidentemente, ya que se lo individualizó por la patente de la moto –de la que, recordemos, nunca se bajó–: radicada en José León Suárez –localidad del partido de San Martín–, hasta allí fueron a buscarlo pero al ver la presencia policial el hombre escapó por los fondos de su casa; los agentes confirmaron que portaba una tobillera electrónica porque la cortó al momento del ingreso del personal policial.