El titular de la Conferencia Episcopal Argentina y arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, se refirió al 50° aniversario del golpe cívico-militar y consideró que más allá de la necesaria evocación que haría, el extinto Papa Francisco “propondría una mirada sobre el presente y la necesidad de fortalecer la atención a los más débiles y vulnerables, y de cuidar los extremos de la vida, los descartados, los pequeños”.
“Por el carácter tan práctico y a la vez de tanta iniciativa y proactividad de Francisco, además de una evocación necesaria y justa, nos invitaría a esa siempre más democracia justa”, reforzó en declaraciones a Perfil.
“Tengo que decir que yo tuve la gracia de pertenecer a la diócesis de Quilmes, de un obispo, Jorge Novak, que tuvo una destacada actuación en aquellos años y que fue, por eso, para mí verdaderamente modélico en cuanto a la presencia de una Iglesia que, en medio de la sociedad, escucha, atiende los dolores y necesidades y gestiona ese momento, haciéndose presente en el reclamo, como lo hacía en la formación de organismos como el MED, Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos”, contextualizó el exobispo de Nuevo Orán.
De todos modos, reflexionó: “Lamentablemente sabemos que esto no fue homogéneo. Como parte de la sociedad, se vivieron las contradicciones propias de ese tiempo. La espiral de violencia, la confusión, en muchos casos la irrupción, no solo de un gobierno militar, sino de una política económica, junto con ese gobierno militar, que condicionó severamente la vida argentina para los próximos decenios. Creo que en todos los casos hubo situaciones de silencio, falta de visión, confusión, perplejidad, como decimos; pero hubo también mucha valentía y hasta martirio”.
Acto seguido, evitó emparentar al actual gobierno con el programa económico de la dictadura: “Fundamentalmente sabemos que algunos elementos de las políticas liberales pregonan un libre intercambio, la ausencia o el corrimiento del Estado de algunas funciones esenciales. Es difícil hacer una asimilación completa, porque no corresponde: estamos en un gobierno elegido democráticamente”.
“Pero sí podemos decir que hay medidas que pueden generar más recesión y más pobreza, y eso es lo que nos preocupa. La analogía con los cierres de fábricas de aquel tiempo o de aquellos años, con estas últimas cosas que escuchamos, nos ponen en una atención y en una evocación más dolorosa”, alertó Colombo.
Por último, evaluó que “la crisis, sobre todo la de 2001, y el lugar que la Iglesia ocupó, justamente de la mano de Jorge Mario Bergoglio, pero con otros protagonistas no menos importantes, nos hizo notar que había una misión que desempeñar que, junto a lo estrictamente evangelizador, se concretaba también en una mayor participación en la asistencia, la promoción y en el cuidado de la dignidad de las personas”.
“En este sentido, creo que fueron esos años de mucha fragilidad, una verdadera escuela para renovar las estructuras de servicio de la Iglesia en Argentina”, completó.