domingo 29 de marzo de 2026 - Edición Nº4390

Interés general | 29 mar 2026

Salud

El cáncer que puede evitarse: la importancia de no postergar controles

La mayoría de los pólipos no provoca molestias y muchas personas llegan al diagnóstico sin haber tenido señales previas.


Por Lisandro Pereyra (*)

Durante años puede crecer sin dar señales. No produce dolor, no altera la rutina diaria y, en la mayoría de los casos, tampoco genera síntomas que alerten a tiempo. Sin embargo, cuando finalmente aparece, el cáncer colorrectal suele convertirse en un diagnóstico inesperado para miles de personas cada año.

Lo paradójico es que se trata de uno de los tumores con mayor posibilidad de prevención. En muchos casos, incluso, puede evitarse antes de que exista.

La explicación está en su origen. A diferencia de otros cánceres, el colorrectal suele comenzar como una lesión benigna llamada pólipo, un pequeño crecimiento en la pared interna del intestino que puede tardar entre 10 y 15 años en transformarse en un tumor maligno. Ese largo proceso abre una ventana única para detectarlo y actuar a tiempo.

Según las estimaciones más recientes del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN 2022), elaborado por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC-OMS), el cáncer colorrectal se mantiene entre los más frecuentes en Argentina, con cerca de 16.000 nuevos diagnósticos por año, además de representar una de las principales causas de muerte por cáncer en el país.

Cuando el problema no presenta síntomas

Uno de los principales desafíos es justamente su carácter silencioso. La mayoría de los pólipos no provoca molestias y muchas personas llegan al diagnóstico sin haber tenido señales previas.

La evidencia científica describe este proceso como la secuencia adenoma-carcinoma, mediante la cual determinadas lesiones pueden evolucionar lentamente hacia un cáncer si no se detectan.

La colonoscopía permite observar directamente el colon y retirar esos pólipos en el mismo procedimiento, reduciendo de forma significativa el riesgo futuro.

El cambio que adelantó la edad de control

Hasta hace algunos años, la recomendación general era comenzar los estudios a los 50 años. Sin embargo, el aumento sostenido de casos en adultos más jóvenes llevó a revisar las estrategias de prevención.

Hoy, la American Cancer Society aconseja iniciar los controles desde los 45 años en personas sin factores de riesgo, incluso si se sienten completamente sanas.

En pacientes con antecedentes familiares o enfermedades intestinales, el seguimiento puede comenzar antes.

Aunque muchas personas temen el procedimiento, los especialistas suelen señalar que el verdadero éxito del estudio comienza antes: en la preparación.

Una limpieza intestinal adecuada permite visualizar correctamente la mucosa del colon y detectar lesiones pequeñas que podrían pasar inadvertidas.

Las recomendaciones internacionales de la World Gastroenterology Organisation destacan que la calidad de esta preparación impacta directamente en la capacidad diagnóstica de la colonoscopía.

Actualmente, además, el estudio se realiza bajo sedación, lo que permite atravesarlo sin dolor ni incomodidad significativa.

Dentro de la gastroenterología, otro procedimiento habitual es la endoscopía digestiva alta, que permite evaluar el esófago, el estómago y el duodeno.

Se utiliza para estudiar síntomas digestivos persistentes, reflujo, gastritis o lesiones premalignas y requiere un ayuno previo de entre seis y ocho horas para garantizar una correcta visualización.

Mitos que todavía retrasan diagnósticos

A pesar de los avances médicos, muchos controles siguen postergándose por ideas equivocadas.

Que la colonoscopía es dolorosa, que solo debe hacerse ante síntomas o que el riesgo existe únicamente si hay antecedentes familiares son algunas de las creencias más frecuentes.

Sin embargo, organismos internacionales de prevención remarcan que la mayoría de los casos aparece en personas sin antecedentes conocidos, lo que vuelve fundamental el screening en población sana.

Factores que influyen en el riesgo

El desarrollo del cáncer colorrectal combina predisposición genética y hábitos de vida. Entre los factores más asociados se encuentran:

·       edad avanzada

·       antecedentes familiares

·       obesidad

·       sedentarismo

·       consumo frecuente de carnes procesadas

·       tabaquismo

·       alcohol

·       enfermedades inflamatorias intestinales

La prevención empieza mucho antes del estudio

Además de los controles médicos, distintos estudios señalan que mantener hábitos saludables puede reducir el riesgo.

La actividad física regular, una dieta rica en fibra, frutas y verduras, la reducción del consumo de alcohol y evitar el tabaquismo forman parte de las principales recomendaciones internacionales.

Resulta fundamental saber que cuando se detecta a tiempo, no solo aumenta la posibilidad de curación sino que muchas veces el cáncer puede evitarse completamente.

(*) Médico gastroenterólogo (MN 107475) | Instituto de enfermedades digestivas Hospital Alemán - Consultor del Programa Nacional de Prevención del Cáncer colo-rectal

¿En riesgo de cáncer de colon? Un autotest en 2 minutos puede ayudar

A partir del 31 de marzo, el Hospital Alemán pondrá a disposición de la comunidad de manera gratuita una plataforma donde en solo dos minutos se podrá realizar un autotest para estimar, en función de los antecedentes, la necesidad de hacer una colonoscopía.
 

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