Una banda delictiva que se dedicaba a robar en countrys y fábricas industriales, cuyos integrantes vivían en barrios privados en fincas de lujo, fue desbaratada en las últimas horas luego de allanamientos en Berazategui.
En el procedimiento hubo tres detenidos y se incautaron pelucas que usaban en los atracos y espuma de carnaval con las que obstruían la visión de las cámaras de seguridad, además de dinero y objetos de valor de las víctimas.
Fue una extensa investigación policial la que permitió desarticular a una organización criminal dedicada a violentas entraderas y robos agravados en el sur del conurbano bonaerense.
El operativo, que incluyó numerosos allanamientos simultáneos, culminó con la detención de los principales integrantes del denominado “Clan Caamaño”, señalado por los investigadores como un brazo operativo de la conocida “Banda del Dron”, un grupo delictivo con antecedentes en hechos similares.
La causa se inició a partir de un violento asalto ocurrido el 18 de febrero último en la localidad de Bernal, partido de Quilmes. Según se reconstruyó durante la investigación, al menos siete delincuentes armados irrumpieron en la planta de la empresa Smurfit Westrock, donde redujeron al personal, maniataron a las víctimas y se apoderaron de una importante suma de dinero.
En el robo lograron llevarse unos 40.000 dólares y lingotes de oro, tras una maniobra que duró apenas minutos y que evidenció una planificación previa detallada.
El caso quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N° 7 del Departamento Judicial Quilmes, a cargo del fiscal Javier Leandro Barrera, con intervención del Juzgado de Garantías N° 3, encabezado por el juez Marcelo Goldberg.
La investigación fue desarrollada por la Dirección de Investigaciones Contra el Crimen Organizado, dependiente de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos.
Durante semanas, los investigadores realizaron un intenso trabajo de inteligencia criminal que incluyó análisis de cámaras de seguridad, cruces de comunicaciones telefónicas, rastreo de antenas celulares, seguimientos encubiertos de vehículos y extensas intervenciones telefónicas. Este conjunto de medidas permitió identificar a los integrantes de la organización y reconstruir la estructura logística utilizada para planificar y ejecutar los robos.
De acuerdo con fuentes del caso, la banda actuaba con una metodología profesional y roles bien definidos. Antes de cada golpe realizaban tareas de inteligencia sobre los objetivos, utilizaban vehículos robados o con patentes adulteradas, se comunicaban mediante teléfonos y radios durante los operativos y empleaban disfraces, pelucas y distintos elementos para evitar ser reconocidos.
El operativo policial se desarrolló en dos etapas clave. El primer golpe se concretó el 16 de marzo, cuando se realizaron nueve allanamientos simultáneos en distintas localidades del conurbano sur, entre ellas Lanús, Wilde, Sarandí y Gerli.

En esos procedimientos se logró detener a uno de los principales integrantes de la organización y secuestrar vehículos utilizados en los robos, además de teléfonos celulares y elementos logísticos.
Con el avance del análisis de los teléfonos incautados y de las escuchas telefónicas, la fiscalía solicitó nuevas medidas judiciales. De ese modo, el 26 de marzo se ejecutó el operativo final, que incluyó seis allanamientos en Hudson, Gutiérrez, Bernal y Wilde, donde fueron detenidos los restantes sospechosos.
En total se llevaron adelante 14 órdenes de allanamiento y tres órdenes de detención, con procedimientos en Lanús, Berazategui y Avellaneda. Los detenidos fueron identificados como Matías David Caamaño (24), Emiliano Alberto Caamaño (28) y Nelson Acosta (55).
Los procedimientos permitieron secuestrar un importante arsenal y numerosos elementos utilizados para cometer los ilícitos. Entre ellos se hallaron siete armas de fuego, 92 municiones de distintos calibres, cargadores, una réplica de subfusil y una gran cantidad de herramientas de fuerza, como barretas, taladros, amoladoras y tenazas.
Además, la policía incautó seis vehículos —varios de ellos robados o con patentes mellizas—, dos motos de agua, 21 teléfonos celulares, radios de comunicación, cámaras de seguridad, DVR y equipos tecnológicos.
Otro de los aspectos que llamó la atención de los investigadores fue el volumen de dinero secuestrado, ya que durante los procedimientos se encontraron más de 140 millones de pesos en efectivo, además de dólares, euros, yuanes y otras monedas extranjeras, junto con relojes de alta gama, cadenas de oro, cajas fuertes y una máquina para contar billetes.
La investigación también reveló que algunos integrantes de la organización se ocultaban en barrios privados de la localidad de Hudson, en el partido de Berazategui, donde mantenían una apariencia de vida normal para evitar levantar sospechas. Incluso, según los investigadores, uno de los líderes había diseñado un sistema de escape desde su vivienda hacia la terraza, que intentó utilizar al momento del allanamiento, aunque el intento de fuga fue frustrado por el rápido accionar del personal policial.
Para los investigadores, los resultados obtenidos demuestran la existencia de una organización criminal estructurada, con recursos materiales, planificación y permanencia en el tiempo, dedicada a cometer robos agravados bajo modalidades organizadas.
Con las detenciones concretadas y el secuestro del arsenal y la logística utilizada, las autoridades consideran que la banda quedó completamente desarticulada, lo que representa un fuerte golpe contra el crimen organizado en la región y permite avanzar en nuevas líneas de investigación vinculadas a otros hechos similares ocurridos en el conurbano bonaerense.