Tras superar con éxito la fase de pruebas oleaginosas, la empresa Cabrales y el Gobierno de Tucumán presentaron un producto con identidad propia que marca un antes y un después: “Argentina tiene el potencial para dejar de ser solo un país importador de café y empezar a integrarse al selecto grupo de productores de origen”, expuso el Instituto de Desarrollo Productivo provincial.
En este sentido, el vicepresidente del IDEP, Juan Casañas, manifestó que “avanzamos en este nuevo rumbo productivo a partir de una política público-privada para convertir a Tucumán en el principal productor de café de Argentina”.
“Realizamos acciones de promoción y formación técnica para los productores locales junto a Cabrales y, si bien, aún atravesamos una etapa experimental; los avances agronómicos son positivos y nos permiten seguir proyectando el desarrollo del café en la Provincia como un cultivo intensivo en mano de obra”, anexó el funcionario.

Las condiciones agroclimáticas de la provincia norteña han permitido alcanzar un grano con características sensoriales únicas, potenciadas por el terroir de la zona y el clima subtropical de la región.
El resultado es un café de cuerpo equilibrado y aroma persistente aprobado por Mumac Academy -academia internacional de referencia en capacitación y cultura del café-.
“En el café a nivel mundial trabajan 125 millones de personas y Argentina paga 500 millones de dólares que se van a Colombia, Brasil y Vietnam para traer café. Nosotros, por la superficie que tenemos vemos la potencialidad”, puntualizó.
Así las cosas, estimó que “la mitad de esa producción la vamos a poder abastecer. Entonces, ¿cómo sería la economía de Tucumán si hay 250 millones de dólares que se quedan dando vuelta en la provincia?”.
“Es un cultivo que demanda mucho mano de obra, tanto en la producción de campo como en el post cosecha, o el beneficio en la degustación, tostar, moler, catar. Me parece que es una muy buena oportunidad para los emprendedores tucumanos y para los empresarios tucumanos”, se entusiasmó.
Vale mencionar que el desarrollo del cultivo se localizó en distintas zonas de la provincia, siendo que desde Alberdi hasta Burruyacú se encuentran en una fase productiva y experimental.
“En Tucumán hay alrededor de 35 hectáreas plantadas, creo que –a futuro- podemos llegar tranquilamente a las 9.000 hectáreas de café”, proyectó el titular del IDEP.
Por su parte el presidente de Cabrales Sociedad Anónima, Martín Cabrales, afirmó que “hemos demostrado que el suelo argentino, con el cuidado y la técnica adecuada, puede darnos un café de excelencia que no tiene nada que envidiarle a los grandes orígenes del mundo”.
“Nos enorgullece contribuir al desarrollo de este proyecto pionero que pone a Argentina en el mapa como productor de café, y sienta las bases para un futuro en el que el café argentino no solo sea un producto de consumo, sino también de producción nacional”, ponderó.
En suma, los directivos presentaron el primer café con sello nacional de origen cultivado, cosechado y procesado íntegramente en suelo tucumano. A partir de este hito, la provincia norteña profundiza su liderazgo en el sector y se convierte en referente para el futuro de la industria cafetera nacional.