El hogar dejó de ser un lugar al que se vuelve al final del día. Para cada vez más argentinos, se convirtió en el escenario principal del trabajo y también del descanso, del disfrute y del bienestar. Ya no se trata únicamente de comodidad, sino de calidad de vida: dormir mejor, relajarse y desconectarse.
Un relevamiento realizado en febrero de 2026 por Intex confirma este cambio de hábito. El 62 % de los argentinos asegura que compró productos inflables en el último año o que planea hacerlo próximamente, una cifra que refleja el crecimiento de esta categoría como parte de una tendencia más amplia: invertir en el confort cotidiano.
El dato se combina con otra señal clara. El 36 % de los encuestados afirmó que prefiere relajarse en su casa antes que salir a un spa, gimnasio o bar, más del doble que quienes eligen este tipo de salidas. La escena del bienestar, cada vez más, se traslada al ámbito doméstico.
Esta transformación se explica por una búsqueda concreta: mejorar la experiencia diaria con soluciones accesibles y prácticas. Así, el bienestar deja de ser una experiencia ocasional para convertirse en parte de la vida diaria, cada vez más cercano y cada vez más personal.
El descanso, por ejemplo, ocupa un lugar central. Los colchones inflables evolucionaron con tecnologías que priorizan el soporte corporal y la estabilidad, además de sumar superficies más confortables y sistemas de inflado rápido que permiten armarlos en pocos minutos. Esto los convierte en una alternativa funcional tanto para el uso diario como para recibir visitas, sin resignar la comodidad.
Las camas inflables están fabricadas con construcción interior Fiber-Tech, tecnología que consigue que los colchones sean más estables, firmes y cómodos, ajustándose perfectamente a la anatomía de quien los usa.
El bienestar también se extiende a los espacios comunes. Los sillones inflables, diseñados con formas ergonómicas, permiten crear áreas de relax en livings, dormitorios o balcones, adaptándose a distintos tamaños de vivienda y estilos de vida.
Pero uno de los cambios más visibles aparece en el exterior del hogar. Los spas inflables, equipados con sistemas de burbujas y control de temperatura, permiten recrear experiencias de relajación que antes estaban asociadas exclusivamente a hoteles o centros especializados.

Esta preferencia no es casual. El 49 % de los argentinos asegura que refrescarse en el agua es una de las actividades que más contribuyen a disfrutar su tiempo libre, mientras que el 59 % considera que este tipo de productos son disfrutados tanto por adultos como por niños, lo que marca un cambio en la percepción tradicional de estos artículos.
El crecimiento de esta categoría también está vinculado a un consumidor más enfocado en el valor y la durabilidad. Según el relevamiento, el 48 % prioriza la relación precio-calidad; el 46 % considera clave la durabilidad y el 44 % valora la facilidad de uso.
Estos factores reflejan una lógica de consumo más racional, donde el objetivo es mejorar el bienestar sin incurrir en gastos excesivos.
En paralelo, el contexto socioeconómico también influye en estas decisiones. El 38 % de los encuestados aseguró que no viajará o que aún no tiene definido si viajará durante el próximo fin de semanalargo, lo que refuerza el rol del hogar como alternativa principal para el descanso.
Así las cosas, los datos del relevamiento confirman una transformación que va más allá de un producto puntual. El hogar se consolida como el principal espacio de descanso, disfrute y recuperación.