lunes 06 de abril de 2026 - Edición Nº4398

Deportes | 6 abr 2026

Dilema

Señales de declive en veteranos de UFC y lo que reflejan las cuotas

Los datos históricos de UFC muestran patrones cuando un veterano se acerca al final, desde rachas de derrotas hasta líneas de apuestas deportivas que captan el declive antes que la mayoría del público.


Dustin Poirier lo soltó sin filtro después de UFC 318. Dieciséis años peleando y por primera vez en toda su carrera entró al octágono pensando en protegerse en lugar de hacer daño, que viniendo de alguien que construyó su leyenda tragándose golpes para devolver otros peores es una confesión que pesa. Holloway le ganó por decisión unánime en Nueva Orleans, tarjetas de 48-47 y 49-46, y cuando Poirier fue al podcast The Bohnfire lo resumió con una frase que cuesta escuchar: "Nunca había peleado así."

Las cuotas previas a esa pelea ya lo insinuaban, y desde herramientas móviles como https://1xbet.es/es/mobile/android es posible seguir cómo el mercado de apuestas deportivas percibía la ventaja de Holloway y ajustaba las probabilidades de cada golpe casi en tiempo real. Los veteranos que anuncian su última pelea abren como perdedores amplios casi sin excepción, y aunque parte de eso se explica por el respeto al rival más joven hay algo más detrás que los números llevan señalando desde hace tiempo.

El cuerpo avisa primero

Bloody Elbow publicó un estudio sobre longevidad en UFC y hay un número que se queda: entre los 36 y 38, la probabilidad de terminar noqueado se duplica respecto a un peleador de menos de 25. La factura aparece alrededor de los 32 o 34.

Pero la edad del documento no sirve para nada si no contás las peleas. Donald Cerrone metía cuatro por año en su mejor momento. Entre UFC y WEC pasó los 50 combates, y eso te saca medio segundo de reacción de una forma tan lenta que cuando te querés dar cuenta ya llevás tres peleas reaccionando tarde. Las casas de apuestas lo vieron primero. La última vez que Cerrone cerró como favorito fue contra Yancy Medeiros, febrero de 2018. Después de ahí, nunca más. Contra Leon Edwards abrió -155 y para cuando llegó la pelea ya estaba en +215. Contra McGregor en UFC 246, +275 al cierre. Y ya para la racha de seis peleas sin ganar, 2020 a 2022, lo tenían de underdog hasta contra tipos sin ranking. El mercado procesó cincuenta peleas de desgaste acumulado mientras Cerrone seguía diciendo que se sentía bien.

Lo que nadie quiere admitir

Lo llamativo de Poirier es que lo dijo. Así, en voz alta. La mayoría no lo hace.

Anthony Smith es el ejemplo más claro de esa resistencia. Perdió contra Dominick Reyes en UFC 310 por TKO en el segundo round - estaba +260, Reyes -350 - y lo que pasó después fue peor que la pelea misma. Se le había muerto Scott Morton semanas antes, su entrenador desde los 17 años, un infarto. Se sacó los guantes en el octágono, lloró en la entrevista con Rogan, dijo que probablemente era la última vez. Se fue a Puerto Rico. Estuvo buceando a 70 pies de profundidad y ahí abajo decidió que no podía retirarse llorando.

Pidió una pelea más.

La UFC le puso a Zhang Mingyang. 26 años, once victorias seguidas, todas por finalización en el primer round. Smith abrió +390, cerró +400; Mingyang cotizaba -550. Un codo le abrió la frente al principio del round, la sangre le entró en los ojos, intentó un derribo que no funcionó, y Mingyang le puso una secuencia de codos en el piso hasta que el árbitro paró a los 4:03.

El patrón en los retiros recientes

Los últimos cinco retiros en UFC terminaron todos en derrota. Ninguno consiguió irse ganando.

Las caídas que ya vimos antes

Tony Ferguson tenía 12 victorias seguidas en la categoría de ligeros, la racha más larga en la historia de esa división. Después de Gaethje en UFC 249 vino la caída: 8 derrotas consecutivas. La última contra Paddy Pimblett, un tipo que probablemente veía pelear a Ferguson por televisión cuando era adolescente.

BJ Penn fue peor en cierto sentido. Doble campeón, leyenda absoluta, y había gente que esperaba que alguien interviniera antes de que la cosa llegara donde llegó. Nadie lo hizo. La UFC tuvo que cortarle el contrato después de 7 derrotas seguidas porque él no pensaba parar.

Cuando un peleador empieza a confesar que cambió su forma de competir y lleva varias derrotas contra rivales que podrían ser sus hijos, los registros y las cuotas van absorbiendo todo eso de una manera bastante visible.

"Quería demostrar que todavía podía competir al más alto nivel y retirarme porque yo quise", dijo Poirier. Perdió contra Holloway y se fue caminando por el túnel mientras sonaba Sinatra, que es más de lo que la mayoría consigue cuando llega ese momento.

Más Noticias