Un fuerte operativo de 60 agentes de la Policía Bonaerense y del Grupo de Apoyo Departamental arribó a primera hora de la mañana de este martes al histórico boliche de la zona oeste Pinar de Rocha, ubicado en la localidad moronense de Villa Sarmiento, mientras la discoteca estaba en funcionamiento, con gente bailando adentro.
Las fuerzas de seguridad ordenaron cortar la música y procedieron a desalojar y clausurar el lugar debido a una deuda en el pago de alquileres, en el marco de una orden dictada por el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 40.
En el allanamiento intervino el Juzgado Civil y Comercial N° 9, a cargo de la jueza María Victoria Aloé, quien explicó en declaraciones a Primer Plano Online que el procedimiento constituye “el desenlace de un juicio iniciado durante la pandemia que ya cuenta con sentencias en primera y segunda instancia”, de acuerdo a la denuncia del polémico empresario Daniel Bellini.
Esto podría derivar en la demolición del local y el desarrollo de un nuevo emprendimiento inmobiliario.
El propio Bellini, presente en el operativo, relató que durante las negociaciones para adquirir el terreno, la nueva propietaria llegó a exigirle 10 millones de dólares, aunque, según su valoración, “el predio, la tierra, no vale más de 4 millones de dólares”.
Mientras el público abandonaba la disco por una puerta lateral, los trabajadores y el empresario se rehusaban a dejar el local, mientras la jueza supervisaba en persona el procedimiento junto a los oficiales judiciales y móviles de la Secretaría de Seguridad local.
Vale reseñar que el proceso judicial comenzó tras el fallecimiento de la anterior dueña de Pinar de Rocha, quien habría dejado la propiedad en herencia a la persona que la cuidó en sus últimos años de vida, situación cuestionada públicamente según el testimonio de Daniel Bellini.
Desde entonces, el contrato de alquiler cesó y la nueva propietaria, de acuerdo con Bellini, dejó de cobrar el alquiler con la intención de facilitar una futura demolición y venta del terreno. El local funcionaba sin un contrato formal desde la pandemia.
“No era una situación novedosa, porque a lo largo de todos estos años trabajamos en algunos periodos con contrato y en otros sin contrato. Estuvimos dos años sin trabajar. Mantener los alquileres en tiempo y forma en ese contexto fue muy difícil, pero aprovecharon ese suceso para intentar llevar adelante un emprendimiento inmobiliario”, puntualizó Bellini en declaraciones a TN.
Acto seguido, reiteró que “la tierra no vale más de US$ 4 millones. Quisieron sacar ventaja de mi situación y ahí fue donde empezó el juicio”.
“Desde hace 53 años yo soy quien rige lo que ocurre acá adentro. He construido casi todo lo que está construido”, lamentó el empresario, implicado en varias causas por falsificación de moneda, lo que lo llevó a estar preso varios años.