viernes 10 de abril de 2026 - Edición Nº4402

Política | 10 abr 2026

Legislatura

Alerta parlamentaria por la política alimentaria escolar bonaerense

La senadora Natalia Quintana no ocultó su preocupación por el funcionamiento del Servicio Alimentario Escolar y pidió informes sobre la calidad, cobertura y ejecución del programa en escuelas públicas.


La política alimentaria escolar en la provincia de Buenos Aires volvió a quedar en el centro del debate, luego de que un senadora opositora expresara su preocupación por el funcionamiento del Servicio Alimentario Escolar (SAE) y reclamara informes al Gobierno de Axel Kicillof.

En concreto, la senadora provincial de la UCR, Natalia Quintana, presentó iniciativas en la Cámara alta para exigir “mayor transparencia” en la asistencia alimentaria educativo y advirtió sobre la pérdida de calidad del Servicio Alimentario Escolar. 

Por un lado, la legisladora vediense impulsó un pedido de informes sobre el Programa Módulo Extraordinario para la Seguridad Alimentaria (MESA), con el objetivo de conocer en detalle su funcionamiento, ejecución presupuestaria, mecanismos de control y criterios de asignación de recursos.

“El programa MESA fue una respuesta necesaria en el marco de la emergencia sanitaria, pero hoy es fundamental revisar su continuidad, su eficiencia y su articulación con otras políticas públicas”, señaló Quintana.

Los problemas señalados

En ese sentido, la senadora advirtió sobre dificultades en la implementación del programa, vinculadas a problemas de trazabilidad en la entrega de módulos alimentarios, demoras logísticas y superposición con otros dispositivos de asistencia, como el Servicio Alimentario Escolar (SAE).

Además, remarcó la necesidad de contar con información precisa que permita garantizar que los recursos lleguen efectivamente a quienes más lo necesitan.

SAE desfasado

En paralelo, Quintana presentó un proyecto de declaración manifestando su profunda preocupación por la situación del SAE, uno de los principales programas alimentarios de la provincia, que actualmente alcanza a millones de estudiantes en establecimientos educativos públicos.

Según explicó, el desfasaje entre la inflación y la actualización de los valores del programa ha generado una pérdida significativa del poder adquisitivo, afectando la calidad, la cantidad y la variedad de las prestaciones alimentarias. “No actualizar el SAE en función de la inflación implica, en los hechos, una reducción del servicio que impacta directamente en los sectores más vulnerables”, afirmó.

La parlamentaria radical destacó el esfuerzo de los equipos educativos y de los Consejos Escolares para sostener el funcionamiento del programa, pero subrayó que la responsabilidad de garantizar su financiamiento adecuado recae en el Estado provincial.

Necesidad de revisión

 Finalmente, Quintana planteó la necesidad de avanzar hacia una revisión integral de la política alimentaria, priorizando la eficiencia en el uso de los recursos públicos, fortaleciendo aquellos programas con mayor capacidad operativa —como el SAE— y mejorando los mecanismos de control, transparencia y cobertura.

“Garantizar una alimentación adecuada no es solo una cuestión asistencial, es una política central para el desarrollo, la salud y el aprendizaje de nuestros chicos”, concluyó.

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