Un hecho insólito y grave sacudió al fútbol argentino en las últimas horas. Emiliano Endrizzi, jugador de Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue detenido luego de gritar que tenía una bomba cuando el plantel estaba por viajar a Buenos Aires para disputar su partido por la Primera Nacional.
El episodio ocurrió en el Aeropuerto Internacional Gobernador Horacio Guzmán, donde el equipo que dirige Hernán Pellerano se preparaba para volar rumbo a la provincia de Buenos Aires. En medio del embarque, la frase del mediocampista generó pánico inmediato y activó el protocolo de seguridad.
Como consecuencia, el avión fue evacuado de urgencia y se desplegó un importante operativo en la terminal aérea. Durante varios minutos reinó la tensión, mientras personal especializado revisaba la aeronave y descartaba la presencia de explosivos.
La situación no solo afectó al plantel jujeño, sino también al resto de los pasajeros y vuelos programados, ya que el aeropuerto debió interrumpir momentáneamente sus actividades hasta que se confirmó que no existía riesgo.
El futbolista fue retirado del avión esposado y bajo custodia policial, en una escena que rápidamente se viralizó en redes sociales. Horas después, desde el club emitieron un comunicado informando que sus abogados tomaron intervención ante lo ocurrido y que el hecho complicó la logística del viaje para enfrentar a Agropecuario Argentino.
Ahora, el caso abre dos frentes: por un lado, el deportivo, donde no se descarta una sanción interna, y por otro, el judicial, ya que el accionar podría encuadrarse como intimidación pública, un delito que contempla consecuencias legales.
El episodio generó fuerte repudio y volvió a poner el foco en la responsabilidad individual, incluso en contextos donde una frase puede desatar un operativo de gran magnitud.