martes 24 de marzo de 2026 - Edición Nº4385

Panorama Bonaerense | 11 dic 2016

Bitácoras bonaerenses

El peronismo, su prueba de fuego y el ensayo sobre el Presupuesto 2017

Intendentes y legisladores peronistas ponen en la mesa de negociaciones un gran pedido a la Gobernación, en base a la fuerza que podrían lograr unidos en Diputados para generar o no la aprobación de la “Ley de leyes”. Los puntos de este escenario que está próximo a develar su final.


La adrenalina ya estaba dispersa sobre todo el escenario de negociaciones. Las opciones, las pujas, las ofertas, el “poroteo”, todos factores que son parte de cualquier tramo donde oficialismo y oposición negocian el apoyo a un proyecto de Presupuesto. El peronismo, que aún en lo formal se aglutina en el FpV-PJ, ata con alambres su endeble unidad. Aquella gestada en la Cumbre de Lobos realizada a finales de octubre, donde se creó la “Mesa de Unidad de Intendentes”, pero claro, sólo para negociar el Presupuesto y Endeudamiento 2017 de María Eugenia Vidal. Pero los relojes comenzaron a correr más rápido, las necesidades empezaron a ser más urgentes, los temblores que se dieron en Congreso Nacional retumbaron por todo el territorio bonaerense. La media sanción que se dio en Diputados al proyecto de Ganancias que acordaron el peronismo y el Frente Renovador, y las airadas críticas y acusaciones que hicieron desde Mauricio Macri hasta el jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, contra Sergio Massa, hicieron que en la Gobernación temieran un efecto colateral e intentan apurar el trámite de la llamada “Ley de leyes” en la Legislatura. Las secuelas.

“No tenemos apuro”, dijeron desde las altas esferas de Gobernación ante el retraso del tratamiento del Presupuesto, por lo cual se tendrá que realizar –al menos– una sesión extraordinaria en ambas Cámaras, en este caluroso diciembre. Pero la artillería pesada que desde la Casa Rosada lanzaron contra el tigrense podría tener secuelas en el tablero que manejan Vidal y su mesa política con los distintos espacios. Es que los diputados y senadores bonaerenses del Frente Renovador ya tienen el compromiso de acompañar el Presupuesto y Endeudamiento, como parte del “pacto de gobernabilidad” que gestaron en 2015 Vidal y Massa y que –según cuentan– culminan con este compromiso. Por la dudas, “Mariu” ordenó a sus espadas legislativas convocar a una sesión para el miércoles 14. Pero más allá de cualquier contingencia explosiva con el massismo, Vidal y sus negociadores políticos aún no cierran el acuerdo con el peronismo. Embrollo legislativo.

Diciembre dice que ya es mitad de mes y que queda muy poco para culminar el 2016. El fantasma de llegar a las Fiestas y al cierre de año sin un Presupuesto aprobado comienza a rondar por Calle 6. Es que el peronismo apuesta todo su esfuerzo a poder encarar el último tramo de la negociación de forma unida. Los alcaldes, con sus distintos espacios como el Grupo Fenix, el Esmeralda, el Establo y el Patria, más los bloques legislativos, en Diputados (FpV, FpV-PJ, Peronismo para la Victoria y el monobloque Peronismo Bonaerense) y en Senadores (FpV, Bloque PJ y Bloque Peronista), hacen grandes esfuerzos para no ser partidos por los negociadores de Calle 6 y poder acordar en conjunto. En la columna de la semana pasada se habló de rol de “negociador unilateral” que plasma Martín Insaurralde y las quejas a su accionar de distintos legisladores. Incluso, una posibilidad sobre la mesa más conflictiva como la Cámara Baja es, como temen varios diputados, que el lomense negocie por su cuenta con el futuro jefe de Gabinete, Federico Salvai, y con el futuro ministro de Gobierno, Joaquín De la Torre. Las conjeturas recaen en que MI tiene la carta de ofrecerle a Vidal los votos de la mitad “Los 13” (bancada que conduce Walter Abarca), más los diputados del bloque Peronismo para la Victoria que, desde las sombras, maneja Fernando “Chino” Navarro. El temor latente.

Pero, al ritmo de las conjeturas y opciones sobre la mesa, también volvió a irrumpir con fuerza un pedido del peronismo en su conjunto. La “Mesa de Unidad” pidió –nada más y nada menos– la Vicepresidencia de la Cámara de Diputados, que actualmente ocupa el oficialista Manuel Mosca. De plano, el pedido sacude aún más el tablero, dado que este objetivo afecta directamente al acuerdo de Vidal y Massa, que consta de un sistema rotativo en las autoridades de la Cámara Baja. En los planes pactados en 2015, y que rigen durante este 2016, el actual presidente, Jorge Sarghini, del massismo, tiene que hacer un enroque con el vicepresidente, Manuel Mosca, para “cumplir el acuerdo”. Es lo que parece que tendría que pasar, con la salvedad de que Sarghini decidió no ocupar la Vicepresidencia, volver a su banca y dejar el lugar para un colega de su espacio, que sería Ramiro Gutiérrez. En este esquema, la Vicepresidencia I es ocupada por Marcelo Feliú, del bloque FpV-PJ. Las pretensiones del peronismo amenazan con impedir el cumplimiento del último punto del “pacto de gobernabilidad” que gestaron Cambiemos y el Frente Renovador, con la secuela de que Massa ordene a sus diputados no acompañar el Presupuesto y Endeudamiento, alentado por los tensos cruces que hay con La Rosada. Dato no menor, y que incluso el peronismo analiza, es que el reglamento de Diputados (hay varias lecturas al respecto) sostiene que tienen que renunciar todas las autoridades para poder plasmar el nuevo esquema, dado que el mandato es de dos años. Tensión en tres partes.

Las voces y análisis ante esta posibilidad de que “no haya acuerdo” en ninguna de las formas, se detienen en la posibilidad de que no exista ningún cambio de esquema y que las autoridades queden como están actualmente, con lo cual el más perjudicado sería el oficialismo, que no podría asumir la Presidencia de Diputados. Pero la lista del peronismo no se detiene en ese gran reparto de altos cargos en la Cámara Baja. También pretenden lugares en el Tribunal de Cuentas y, sobre todo, en la Defensoría del Pueblo “sin adjuntos y sin rebaja de presupuesto”. Desde Calle 6, la plana mayor dijo –según pudo saber ANDigital– que el reparto de lugares en el Tribunal de Cuentas y el tema de la Defensoría “se va a cerrar el año que viene”. De todas formas, dejaron trascender que el nombre del próximo Defensor del Pueblo lo tiene el peronismo, pero que hasta el momento a ese dilema “no lo han resuelto entre ellos”. Mientras tanto, el massismo mira de reojo el pedido del peronismo, que no es nuevo. A principios de octubre, el Grupo Fenix, comandando por los intendentes Verónica Magario y Gustavo Menéndez, mantuvo una cena con el jefe de Gabinete de Nación, Marcos Peña, su futuro par bonaerense, Federico Salvai, y con el subsecretario de Gobierno y Asuntos Municipales de la Provincia, Alex Campbell, donde –entre otras cosas– se puso sobre la mesa la posibilidad de que se le otorgue al peronismo la Vicepresidencia de Diputados. Pasó mucho tiempo para lo que es la vorágine de las negociaciones sobre el Presupuesto, pero desde el peronismo retoman esa ficha, porque más allá de las discrepancias internas, el juego de trata del “reparto del poder” para el año electoral que viene. El miedo a quedarse sin nada.

La discusión del Presupuesto 2017 de Vidal se focalizó en la baja en el monto del millonario Endeudamiento que pidió la Gobernadora (que supera los 90 mil millones de pesos). Esa baja es un hecho, y hasta desde la Gobernación, a los pocos días de haber presentado el proyecto, lo dicen: “Es parte del juego político”, afirmaron. Se habla de una rebaja a 45 mil millones ó 52 mil millones de pesos, más un Fondo para Infraestructura entre los 8 mil y los 8.500 millones de pesos. Pero el pedido de la Vicepresidencia es un objetivo que vuelve a escena. En ese plano alcaldes y legisladores del peronismo afirman que “están negociando todos juntos”. Sin embargo, también está la posibilidad de que Gobernación logre partir esa comunión y alcance los votos que le hacen falta para aprobar Presupuesto y Endeudamiento en Diputados (el escenario más complicado). En la búsqueda de “no quedar afuera”, incluso La Cámpora –representada en el bloque FpV– está en el juego. En sus cálculos más optimistas, y como poder de negociación, los alcaldes y legisladores sueñan con lograr la tan buscada “unidad” –al menos para este tramo– y poner sobre la mesa los 36 votos que suman los tres bloques en Diputados, más el monobloque Peronismo Bonaerense de Mónica López.

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