30 Nov. 2020 | 08:40
30 Nov. 2020 | 08:40
Opinión

La próxima confrontación

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  • Siempre crítico al actual gobierno nacional, al que califica de “cipayo”, el autor concluye en que la administración encabezada por Mauricio Macri está llevando al ciudadano común a un callejón sin salida.

    El primer proyecto de Código de Trabajo Argentino fue enviado al Congreso en 1904 por el presidente Julio Argentino Roca, y fue rechazado por la mayoría conservadora, radical y (valga la paradoja) por una mayoría del Partido Socialista, excepto Alfredo Palacios, José Ingenieros y Mario Bravo entre otros. Pasaron más de 40 años con conquistas parciales por parte del movimiento trabajador. 

    Mucha sangre costó el reconocimiento de la jornada laboral de 48 horas semanales, las vacaciones, el descanso dominical, las horas extras, el trabajo nocturno, mejoras de las condiciones laborales, jubilaciones, etcétera. 

    Los sindicatos demostraron cómo la acción determinada por grupos unidos contra genuinas injusticias pudieron lograr esos derechos. Con el correr del Siglo XX, con avances y retrocesos, las conquistas se afirmaron, aunque nunca dejó de haber persecuciones y muertes de los más luchadores. 

    Los empujes liberales se produjeron en 1930, 1955, 1966, 1976, 1989 y en el presente año. Ellos pretenden reducir el costo laboral; eso somos y debe ser reducido al mínimo, si es posible a 0, vale decir “cada vez menos paga para llevar a casa” hasta llegar a la miseria y casi a la esclavitud. La esclavitud no es más que un sistema de trabajo dirigido y de beneficios marginales (Felipe de Edimburgo). Es decir, reducir nuestros ingresos para aumentar los de la patronal con la excusa de la competitividad. Ellos, esgrimen al sano nacionalismo como una coartación de las libertades del mercado. Como se puede observar, nosotros no somos ciudadanos sino consumidores, mientras conservemos ese estatus seremos reconocidos. Pero si tenemos la desgracia de perder nuestro trabajo, ya no podremos consumir y perderemos todas las prerrogativas del consumidor, no aportaremos dinero al mercado y seremos una molestia, a la que se debería hacer desaparecer. 

    Y en este caso hablemos claro, al no tener capacidad de consumo, no pagaremos el alquiler y quedaremos en la calle, no comeremos, no vestiremos, seremos parias dentro de nuestra “Patria”. Palabra ésta última que “al Mauri” directamente no le interesa. Si leemos el editorial del diario La Nación del 26 del actual, podemos ver claramente lo que se pretende. Mientras, la pandilla de medios de comunicación fogonea y echan culpas de la merma de la calidad de los servicios a los que protestan por los cortes de energía eléctrica, gas y agua, lo cual es desvergonzado. Por otra parte, llama la atención que una “representante de Cambiemos” haya gritado ¡“COLONIA SÍ, PATRIA NO! De lo cual puede ser deducido a que pertenece al grupo de cipayos (quienes eran soldados indios que estaban al servicio del imperio Inglés, esos que, reprimían las reacciones de sus connacionales surgidas por la explotación y abusos sin piedad por parte del invasor). Esos traidores a la Patria están entre nosotros. Y son ellos los que empujan a un callejón sin salida al ciudadano.

    ¿Cómo reaccionaría usted si sus hijos se quedaran sin comer y ver todas las puertas cerradas? Hay personas que se parecen a los alfileres: lo más importante no es su cabeza.-

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