Rubén Ramos es candidato por la lista Espacio Abierto que el próximo 26 de abril peleará por la conducción del Colegio de Abogados de CABA. Reclamó ponerle punto final a la “burocratización” de la entidad y se diferenció de sus rivales: “No vengo de la política ni tengo compromisos partidarios”.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) Menos de un mes resta para las elecciones que definirán la nueva conducción del Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires. Rubén Ramos es candidato por Espacio Abierto y dialogó con ANDigital sobre el objetivo de representar “al abogado de a pie”, a la vez que puso de relieve el desafío de terminar con “el estancamiento” y “la burocratización” en la entidad. A diferencia de sus contrincantes, remarcó: “No vengo de la política ni tengo compromisos partidarios”.
-¿Por qué decidió participar de las próximas elecciones en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires? En este sentido, ¿cuál es el principal objetivo de la lista Espacio Abierto?
Tomé la decisión de ser candidato porque no soy de quedarme con los brazos cruzados, no aguanto la inacción y el colegio hace tiempo está estancado. Voy a poner toda mi fuerza para que tengamos un colegio abierto y participativo, que deje de ser el colegio de unos pocos para pocos. Por eso constituimos un espacio plural, que se enfoca en las problemáticas concretas de cada matriculado y está integrado por profesionales provenientes tanto del ámbito público como privado.
-¿Qué los diferencia de las otras listas que competirán el 26, 27 y 28 de abril?
La principal diferencia con (Jorge) Rizzo y (Ricardo) Gil Lavedra es que no vengo de la política, ni atrás mío hay un esquema político que me impulse. Además, estamos en la vereda opuesta de Rizzo, porque consideramos que lo más saludable es la alternancia, como camino para sumar ideas y propuestas que transformen positivamente la realidad de cada abogado y abogada.
El modelo Rizzo está agotado, llegó de la mano del independiente pero ya no lo representa. Usa el colegio para el beneficio personal, para la rosca política. El espacio de Gil Lavedra está constituido por agrupaciones muy distintas entre sí, que no tienen un programa, solo se juntaron para sacar a Rizzo. Todos estamos de acuerdo en que el colegio necesita un cambio, pero un cambio positivo con un programa transformador.
Y lo que puedo decir de Gil Lavedra es que es un dirigente muy ligado a la política de la grieta y un típico abogado de cuello blanco que no conoce lo que le pasa al abogado de a pie, no tiene ninguna experiencia como representante de nuestra profesión.
-En declaraciones mediáticas advirtió por la inacción de la actual conducción del Colegio de Abogados. ¿Cómo la calificaría a la actual gestión?
Si, como te decía, si le preguntás a los matriculados la mayoría te va a decir tres cosas. Primero, que el colegio se burocratizó, y esto es el efecto de veinte años de la misma gestión, no hay alternancia. Segundo, que es una entidad politizada y dependiente del poder de turno. Y tercero, el colegio ofrece algunos servicios, pero no se ocupa de lo importante: defender y jerarquizar la profesión.
-A su entender, ¿cuáles son las dificultades que afrontan de los abogados de la Capital Federal y, según su óptica, no son resueltas por la actual conducción del Colegio?
La mayoría coincidimos en la necesidad de un colegio que no esté ni de un lado ni del otro de la grieta que divide a nuestro país, que esté del lado de cada profesional para defenderlo. Nosotros no tenemos compromisos partidarios, por eso podemos hacerlo. Concretamente vamos a trabajar para construir un colegio abierto, que tenga como principal objetivo la defensa, reconocimiento y jerarquización.
-En líneas generales, ¿cómo observa el funcionamiento del sistema de Justicia en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel federal? ¿Cuáles son los principales aspectos en que se debería mejorar?
Lo que me preocupa particularmente es la situación del abogado de a pie, que es quien más necesita de un colegio que lo represente y defienda de las arbitrariedades que se sufre cada día.
Las estructuras burocráticas y la lentitud de la Justicia para resolver implican para nosotros, muchos esfuerzos adicionales que afectan directamente nuestro trabajo encareciendo costos y generando actividades no remuneradas. Esto complica no solo la labor que llevamos adelante, sino lo que es peor, la atención que cada ciudadano merece.
-La Corte de Justicia y una eventual reforma representan un tema en agenda desde hace semanas. Durante la Asamblea Legislativa el Presidente consideró que el funcionamiento de la Corte amerita ser objeto de análisis, con participación del Congreso. ¿Cómo analiza usted el funcionamiento de la Corte? ¿Debe ampliarse la conformación de sus miembros?
Tengo una opinión, pero si me metiera en esos temas estaría siendo igual que Rizzo y Gil Lavedra, politizando el colegio y yo vengo a ofrecer una alternativa, algo distinto a las opciones que ya tenemos. (ANDigital)