30 Jun. 2022 | 17:05
30 Jun. 2022 | 17:05
Insólito

Iba a ser juzgado por homicidio: se sacó las esposas, forzó los barrotes y escapó del Polo Judicial de Avellaneda

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  • El prófugo tiene 25 años y todo ocurrió alrededor de las 13.30 de este martes en los Tribunales de esa ciudad del Conurbano. Las imágenes de la fuga.

    Fachada del Polo Judicial Avellaneda-Lanús.
    Fachada del Polo Judicial Avellaneda-Lanús.

    AVELLANEDA-BUENOS AIRES (ANDigital) Un increíble hecho ocurrió este martes en el Polo Judicial de Avellaneda desde donde un hombre que esperaba para ser juzgado por homicidio logró forzar y doblar los barrotes del calabozo en el que estaba alojado, quitarse las esposas y dejarlas en un baño y luego huir por el estacionamiento trasero del lugar al trote.

    El insólito episodio se desencadenó a las 13.36 horas de este martes en el edificio ubicado en las calles Pellegrini y Ferreyra del mencionado distrito del Conurbano bonaerense sur, y se conoce el horario con tanta precisión porque a esa hora las cámaras de seguridad del lugar lo captaron al sujeto logrando salir del calabozo de la Alcaidía interna del lugar.

    El reo, ahora prófugo, es Joel Maximiliano Gómez, un delincuente de 25 años de edad que esperaba ser juzgado por homicidio calificado por el Tribunal Oral Criminal Nº 1 del Departamento Judicial Avellaneda-Lanús, y había sido trasladado esta misma mañana desde la Unidad Penal Nº 40 de Lomas de Zamora.

    Según informaron fuentes judiciales, de un modo que no se comprende Gómez logró quitarse las esposas y doblar las rejas del calabozo –que parecen de cartón–, acceder al baño y una vez allí abandonar las esposas y una campera roja que vestía, para finalmente arribar al estacionamiento de la parte trasera del lugar y escapar por esa zona.

    El caso de fuga recayó en la UFI Nº 1 de ese mismo departamento judicial, a cargo de la fiscal María Alejandra Olmos Coronel, quien calificó el caso como “evasión” y, si bien en un principio no había tomado temperamento con los tres agentes del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) que estaban a cuidado del reo –un subprefecto, un cabo y un sargento–, finalmente decidió demorarlos y ordenó el secuestro de sus teléfonos celulares para ser peritados. (ANDigital)

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