lunes 04 de mayo de 2026 - Edición Nº4426

Política | 10 mar 2014

Opinión

El ángel de la bicicleta

“No tiren que hay pibes comiendo”, fueron las últimas palabras de Claudio “Pocho” Lepratti, antes de recibir un tiro en la garganta por parte de la policía rosarina en los convulsionados días de diciembre de 2001. Ahora cinco efectivos fueron condenados por encubrimiento. Un repaso al legado humano del ángel.


Por Fabricio Breccia (*)
Especial para ANDigital


Una buena noticia: Cinco policías fueron condenados por encubrimiento en la causa del asesinato de Claudio “Pocho” Lepratti. Estos cinco agentes acompañaron y encubrieron a Esteban Velásquez cuando aquel 19 de diciembre de 2001 le disparó con balas de plomo en la tráquea a Pocho Lepratti, que desde el techo les gritó “no tiren que hay pibes comiendo”.

El policía Esteban Velásquez ya fue condenado a 14 años de prisión por este crimen. Ahora se hizo justicia con estos cinco agentes que fueron cómplices.

Claudio Lepratti: Era un militante social rosarino. En realidad nació en Concepción Uruguay, Entre Ríos, pero realizó sus estudios de seminarista y sus trabajos como militante en Rosario. Abandonó luego de cinco años el seminario y se dedicó de lleno a la militancia. Trabajó en el barrio Ludueña,  con una tarea de contención social a los adolescentes, promovió la formación en más de veinte grupos de niños y jóvenes de las barriadas populares de Rosario. Participó en instancias de coordinación con otros grupos como la revista El Ángel de Lata, el movimiento Chicos del Pueblo, y con todas las comunidades eclesiales de base, como Poryajhú (“pobres” en guaraní) y el grupo Desde el Pie. Además participaba activamente como delegado de base de ATE de Rosario y como congresal de la CTA-Rosario.

El asesinato de la policía rosarina: Ese 19 de diciembre del 2001 el país estaba convulsionado. La orden de represión llevó a los policías a la escuela donde Lepratti trabajaba como auxiliar de cocina. “Pocho” se subió al techo y gritó “Hijos de puta, no tiren que hay pibes comiendo”. Esas fueron sus últimas palabras. El policía Esteban Velásquez le disparó de lleno provocándole la muerte. La Dirección de Asuntos Internos de la policía provincial había reconocido en un informe que “el asesinato del militante social Lepratti ocurrió fuera de la zona de saqueos y en los fondos de una escuela”, y que “no se justifica haber efectuado los disparos reconocidos, aun en carácter intimidatorio”.

No sólo se ha homenajeado a Claudio “Pocho” Lepratti con la popular canción de León Gieco que lanzó en 2005 como una cumbia villera mejorada, sino que en las paredes de rosario constantemente aparecen figuras que reviven el trabajo que realizaba Lepratti. “30.000 Pochos viven”, con la hormiga como alegoría al trabajo de Lepratti,  un monumento en Concepción del Uruguay, los dibujos de las bicicletas montadas por un ángel se han convertido en el ícono visual de la vida de Lepratti.

Uno de los mejores homenajes es el documental “Pochormiga, un mundo donde quepan todos los mundos” del rosarino Francisco Matiozzi, realizado como tesis para la Escuela Provincial de Cine y TV de Rosario. Su banda de sonido cuenta con la locución de “Quique” Pesoa y el tema musical de León Gieco. La primer parte del documental se centra en la vida de Lepratti en Uruguay, sus familiares, amigos. Luego su llegada a Argentina, el sobrenombre “Pocho”, (por Juan Domingo Perón), cuando entró como seminarista y realizó los votos de castidad y pobreza, pero no de obediencia. Por último, el cortometraje se explaya en aquel miércoles 19 de diciembre, cuando se subió a la terraza de la escuela, donde colaboraba con la distribución y preparación de la comida de los alumnos e intentó parar la represión policial. De ahí en más el documental profundiza el legado que dejó Lepratti como trabajador social.

Dijo Matiozzi sobre cómo surgió la idea de realizar el documental: “Yo estaba muy deprimido, decaído y con mucha bronca por lo que estaba pasando, ahí me enteré por la radio del asesinato de Lepratti, entonces junto al grupo “Trasmargen” comenzamos a idear la tesis final de la carrera de cine, pero de a poco nos fuimos metiendo más con el tema”.

Este documental ha ganado varios premios en festivales, ha recibido las mejores críticas y por supuesto a sufrido algunas censuras, sin embargo, obviando los mecanismos de distribución comercial, ha llegado a verse por todo el país utilizando el “de mano a mano”.

Una película que se recomienda con la intención que trascienda el ambiente militante para que toda la sociedad pueda encontrar el significado de lucha y de unión, como dice su director: “Lo que hace falta acá es algo que agrupe y nos identifique entonces ahí es donde aparece Pocho, como nexo de la gente, hoy en día es un símbolo de lucha”.-

(*) Periodista. Columnista de ANDigital.

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