30 Nov. 2020 | 14:06
30 Nov. 2020 | 14:06
Análisis

Sin coronavirus en Italia había 650 mil muertes por año

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  • Por las características demográficas del país europeo, muchas personas fallecieron con covid-19 porque estaban en el final de su ciclo de vida. Posiblemente en poblaciones jóvenes sumergidas en la pobreza, como hay en Argentina, los impactos de esta enfermedad sean similares. Pero estas evidencias todavía no se conocen. 

    Informe semanal del Instituto para el Desarrollo Social Argentino -IDeSA-

    Entre las noticias más impactantes aparece que Italia ya superó a China en número de casos reportados de coronavirus, país donde se originó la enfermedad. Se registran 100 mil personas infectadas de las cuales 10 mil han fallecido. China, por su parte, ya logró estabilizar la cantidad de casos reportados en 80 mil y tiene unas 3 mil muertes con coronavirus. Esto genera una enorme zozobra en el resto de los países que esperan un recrudecimiento del brote.

    Estas estadísticas son acompañadas por la viralización de imágenes en fotos y videos de la zona más neurálgica de Italia con sarcófagos acumulados esperando ser cremados y camiones militares en fila india transportando los muertos del coronavirus. Mostrado de esta manera, la pandemia aparece como que se está ante una guerra.

    ¿Qué es lo que objetivamente está padeciendo Italia? Si bien la dinámica de la infección todavía se mantiene viva y los pronósticos no son fáciles de hacer, observando las estadísticas vitales de Italia se puede dimensionar el fenómeno. Según datos oficiales del Instituto de Estadísticas de Italia (istat.it) se observa que en el 2019:

    ---) La población total de Italia era de unos 60 millones de habitantes.

    ---) Los nacimientos anuales fueron unos 436 mil.

    ---) Las muertes anuales ascendieron a aproximadamente 650 mil.

    Estos datos ponen en evidencia que Italia es un país muy envejecido. La población, antes de la aparición del coronavirus, venía decreciendo por tener más muertes que nacimientos.

    Evaluado en perspectiva, la cantidad de fallecidos con coronavirus representa una proporción menor de las muertes que cada año suceden. Suponiendo que se mantiene la mortalidad observada en estos dos meses de Covid-19, en el 2020 difícilmente la gente que muera con esta enfermedad supere el 10 % del total de los fallecimientos.

    Un aporte adicional muy relevante para el entendimiento del fenómeno lo brinda un estudio publicado en la revista Jama (una prestigiosa publicación internacional de medicina –jamanetwork.com–) realizado por tres médicos italianos que están en el centro de la pandemia. Sobre 355 casos de muertos con coronavirus en Italia estudiados en profundidad, surge que la edad promedio es de 80 años, con una fuerte concentración entre 72 y 88 años. El 25 % tenía una enfermedad crónica pre-existente cuando contrajo el coronavirus, otro 25 % tenía dos enfermedades pre-existentes y el 50 % tenía tres o más enfermedades. Sólo tres casos eran ancianos sin enfermedades pre-existentes.

    Este es otro indicio de que muchas de las muertes que se están produciendo en Italia hubiesen ocurrido igual, sin la presencia del coronavirus. Lo que el coronavirus habría provocado es hacerlos morir en terapia intensiva, cuando sin coronavirus hubieran tenido una muerte menos traumática.

    Estas evidencias sugieren que ligar la expansión del coronavirus al conteo de muertos induce a una evaluación poco objetiva. En toda población hay muertos, todos los días, por diferentes motivos.

    Por las características demográficas de Italia muchas personas fallecieron con coronavirus porque estaban en el final de su ciclo de vida. Posiblemente en poblaciones jóvenes sumergidas en la pobreza, como hay en Argentina, los impactos del coronavirus sean similares. Pero estas evidencias todavía no se conocen. En cualquier caso, el sensacionalismo de mostrar féretros genera pánico que no ayuda a atacar el problema.

    Las imágenes de Italia promocionan la idea de que el confinamiento es la única salida. Cuando en realidad, es una acción de emergencia, con enormes costos sociales. El miedo ha producido un gran desbalance entre el aplauso a profesionales de la salud –que todavía atienden a una cantidad marginal de enfermos de coronavirus en Argentina– y la indiferencia por la angustia de millones de argentinos que ya están sufriendo las consecuencias del confinamiento por haber perdido sus ingresos.

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