lunes 15 de julio de 2024 - Edición Nº3768

Economía | 30 nov 2022

Tal y como contempla el Presupuesto

Pesce confía en que la inflación bajará a 60 % en 2023

El titular del Banco Central sostuvo que la problemática de los precios obedece a un “desbalance entre oferta y demanda” a los que se suman otros componentes que la convierten en “multicausal”.


CIUDAD DE BUENOS AIRES (ANDigital) El presidente del Banco Central, Miguel Pesce, se refirió a la lucha contra la inflación y descartó que las recetas “tradicionales” sean efectivas en países como la Argentina, al tiempo que se mostró confiado en alcanzar el objetivo de 60 % fijado en el presupuesto 2023.

Al cerrar las Jornadas Bancarias y Monetarias que organiza el BCRA, reconoció que “la pelea contra la inflación dejó de ser fácil; se ha mostrado como compleja, pero esperamos que luego de la aceleración que hubo en el mes de julio continúe un proceso descendente para alcanzar el objetivo de reducirla al 60 % el año próximo”.

En tanto, evaluó que el problema inflacionario es un “desbalance entre oferta y demanda” a los que se suman otros componentes que la convierten en “multicausal”.

El titular de la autoridad monetaria sostuvo que la inflación en la Argentina tiene como origen trabas al crecimiento a partir “restricciones externas o en el sector energético” que provoca que la oferta no iguale a la demanda.

Pesce sostuvo que en países como la Argentina con altos niveles de desocupación y pobreza las recetas tradicionales anti-inflacionarias “con cuadros recesivos” o “de postergación de crecimiento” son de “casi imposible instrumentación”.

“Las de corto plazo, tradicionalmente se focalizan en la restricción de la demanda bajo un cuadro recesivo o de postergación del crecimiento hasta tanto se superen las restricciones y la apertura económica compensando el desequilibrio de la oferta con importaciones”, puntualizó Pesce.

Acto seguido, precisó que “estos dos mecanismos están restringidos en países como la Argentina que tiene altos niveles de desocupación, pobreza y desigualdad. Y adicionalmente carecen de crédito para poder sostener mayores niveles de importación”.

“En tales circunstancias, la postergación del crecimiento o un cuadro recesivo agudo pueden tener consecuencias sociales graves”, por lo que “se requiere de la desaceleración gradual de la inflación sin afectar gravemente la demanda”, analizó.

Finalmente, aclaró que “no se trata de desmerecer el rol las medidas tradicionales sino ponerlas en contexto y entender que en determinados países son de difícil, sino de imposible instrumentación”.

“Hay países que pueden restringir la demanda al punto de contener verticalmente los procesos inflacionarios a la espera que sean superadas las restricciones al crecimiento”, cerró el titular de la autoridad monetaria. (ANDigital)

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