sábado 22 de junio de 2024 - Edición Nº3745

Interés general | 11 mar 2024

Arrancó el ciclo lectivo

Pautas de alerta para saber si un niño necesita usar anteojos

La salud visual es un aspecto fundamental para el bienestar y el éxito académico de los niños y adolescentes. Con una atención temprana y hábitos saludables, podemos garantizar que los estudiantes disfruten de una visión clara y una vida escolar plena.


Con la vuelta a clases, niños y adolescentes retoman sus rutinas académicas y sociales. En este retorno, es crucial considerar la salud visual como un factor primordial, ya que los problemas de visión pueden tener un impacto significativo en el rendimiento académico y social de los estudiantes, afectando su capacidad para concentrarse, leer y participar en actividades cotidianas. 

“La Sociedad Argentina de Oftalmología Infantil (SAOI) recomienda realizar la primera revisión oftalmológica en los niños desde el recién nacido y posteriormente a los 6 meses, 12 meses, 3 años, 5 años, y luego cada 2 años. 

En este sentido, la prevención juega un papel fundamental en el cuidado de la salud visual de los niños. Además de las revisiones regulares, es importante fomentar hábitos que promuevan una buena salud ocular, como mantener una iluminación adecuada y limitar el tiempo de exposición a pantallas electrónicas”, expresó Solana Argañaraz, médica oftalmóloga de Boreal Salud (MP 10004). 

Existen algunos signos que pueden indicar que un niño necesita anteojos. Entre los más comunes se encuentran:

Lee muy de cerca: si se acerca demasiado a los objetos con los que juega o los libros y cuadernos con los que estudia, puede ser un signo muy probable de que se le dificulte ver de forma clara.

Cierra los ojos o parpadea excesivamente: si notás que tu hijo entrecierra mucho los ojos o parpadea demasiado, puede ser un indicativo de que algo no está funcionando bien.

Ladea la cabeza hacia el hombro: otro signo al cual poner atención es cuando el menor inclina la cabeza hacia un lado, esto se puede deber a que no logra ver bien.

Tiene dolores de cabeza o mareos: si se siente cansado o con dolor de cabeza al salir de clase, es probable que haya fijado la vista demasiado por no lograr ver bien lo que se escribe en el pizarrón. Esto puede causar un menor rendimiento en clase y por lo tanto en sus calificaciones.

Usa el dedo para no perderse cuando lee o se pierde al leer y presenta poca concentración: si tu hijo lee poniendo su dedo sobre el texto para no perderse, es probable que tenga dificultades para enfocar y su vista haga que se pierda con frecuencia. (En algunas ocasiones esto es una conducta propia de cuando se comienza a leer).

Se frota mucho el ojo o se le enrojecen los ojos con frecuencia: este puede ser otro indicio de que tu hijo/a necesita lentes. Si se frota mucho el ojo porque le pica, probablemente es porque está forzando mucho la vista.

La genética, la lectura prolongada, el tiempo frente a pantallas y las condiciones ambientales son factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que un niño desarrolle problemas de visión. Por esto, se hace esencial tener en cuenta estos factores al monitorear la salud visual de los niños y adolescentes, buscando prevenir y abordar cualquier problema a tiempo para garantizar un desarrollo óptimo.

“Para ayudar a sus hijos a cuidar su salud visual, los padres pueden seguir una serie de consejos prácticos. Entre ellos, se incluye planificar revisiones oftalmológicas regulares, fomentar una dieta rica en nutrientes para la salud ocular, limitar el tiempo de pantalla según la edad, promover actividades al aire libre para prevenir la miopía y enseñar hábitos higiénicos como lavarse las manos antes de tocarse los ojos. Al ser modelos a seguir, los padres pueden influir positivamente en los hábitos de cuidado visual de sus hijos”, concluyeron desde Boreal Salud.
 

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